Los controles, siempre para los otros…

La semana pasada analizábamos aquí la particular relación que los argentinos –y los sanrafaelinos, obviamente- mantenemos con la ley. En aquella oportunidad vislumbrábamos un fenómeno tan habitual como pernicioso, que es aquel que nos lleva a pretender que las normas sean aplicadas a toda la comunidad (y cada vez exigimos la sanción de más leyes), pero que estas no nos toquen con su matriz rectora.
En aquella ocasión también dijimos que esa conducta, que pareciera hasta esquizofrénica, es propiedad de la mayoría de nosotros cuando una ley –y una eventual sanción que esta nos imponga- nos viene a tener como sus alcanzados.
La realidad nos sigue demostrando que no estábamos equivocados: en nuestra edición de ayer planteábamos la preocupación de la Policía local por la creación de grupos de Whatsapp cuyos integrantes se “informan” acerca de la locación de los controles que realizan habitualmente los efectivos de la Vial. La idea es evitar los operativos y, así, todo el que tenga acceso al grupo sabe por dónde no debe pasar. A la vez, que cada uno de los integrantes que observe un control se lo avise a los demás.
Esta nueva expresión de la “viveza criolla”, que algunos pretenden maquillar diciendo que es para “evitar perder tiempo” o porque “los policías hacen multas por cualquier cosa”, no es más que una muestra más de lo que decíamos anteriormente: todos queremos que se aplique la ley (en este caso que se cumpla la normativa vial, que se hagan controles de alcoholemia, que ante un eventual siniestro los seguros respondan, que nadie nos lesione por manejar sin las condiciones necesarias), pero que siempre sea “el otro” el controlado y el sancionado.
A quienes estiman que los efectivos realizan mal su trabajo hay que aclararles que también existen las instancias administrativas y judiciales para reclamar un eventual abuso de los funcionarios públicos. Pero lo cierto es que en este y otros casos pareciera que somos nosotros, los ciudadanos, los que buscamos burlar la ley de alguna forma y eso, más que una “avivada”, es una forma de contribuir a una sociedad peor.