El monitoreo mensual de CONINAGRO, conocido como el “Semáforo de Economías Regionales”, se ha consolidado como el reflejo más sintético y claro de la situación que atraviesan los productores del interior del país. En su última edición, el informe, que analiza 19 economías distintas, arrojó un diagnóstico de creciente dificultad: solo cinco actividades están en estado favorable («verde»), mientras que la mayoría se divide entre la «alerta» («amarillo») y la «crisis» («rojo»).
Laura Zamanillo, economista de la entidad, explicó la metodología del relevamiento, que busca reflejar la realidad del productor. «Para determinar de forma lo más sintética posible la situación del productor en cada economía, utilizamos tres componentes: negocio, mercado y productivo. El componente de negocio, que tiene la mayor ponderación, es el que mide la evolución del precio que se paga al productor por su cosecha o ganado frente a sus costos productivos», indicó ante los micrófonos de FM Vos 94.5.
El panorama actual: solo las cadenas cárnicas sostienen el «verde»
El último informe de CONINAGRO mostró la siguiente distribución de actividades: cinco en verde, ocho en amarillo y seis en rojo.
Las actividades que se encuentran en una situación favorable (verde) son principalmente las que componen la cadena de la carne, incluyendo bovinos, porcinos, ovinos y aves. A este grupo se sumó recientemente la producción de granos.
En el sector de alerta (amarillo), donde las condiciones son regulares, se encuentran la actividad forestal, apícola, manicera, tabacalera, citrícola y la producción de mandioca.
El caso de las peras y las manzanas: el freno por el precio
Una de las novedades de este mes fue el retroceso de las peras y las manzanas, que cayeron de «verde» a «amarillo». A pesar de que el sector goza de un buen componente productivo, con un aumento de la producción del 10% interanual y de las exportaciones en un 50%, el precio pagado al productor no logra cubrir el aumento de los costos.
«Su problema principal es que la evolución del precio pagado al productor por kilogramos de peras y manzanas evoluciona en solo un 2% interanual», explicó la economista, contrastando esta cifra con una inflación que cierra en 32% en los últimos doce meses y unos costos que van prácticamente de forma paralela.
El algodón y vitivinicultura: las banderas rojas de la crisis
En el grupo de las economías en situación crítica (rojo) se encuentran yerba mate, arroz, papa, producción de vino (vitivinicultura), hortalizas y algodón.
El algodón es otro cultivo que mostró un retroceso, pasando de amarillo a rojo. El factor determinante fue, nuevamente, la evolución del precio, que solo subió un 10% frente a una inflación del 32%. A esto se suman problemas productivos y de mercado: la campaña cerró con un volumen de producción un 15% por debajo de la anterior, una caída del 12% en las exportaciones y un aumento del 120% en las importaciones.
Respecto a la vitivinicultura, la situación es alarmante, especialmente en Mendoza. «En el caso de la uva, estamos registrando una caída del 20% real del precio», señaló Zamanillo, destacando que el sector vitivinícola ha estado en «rojo» durante los nueve meses que lleva el análisis del semáforo.
La clave de la crisis mendocina es que el precio de la uva no puede acompañar la evolución de los costos, dejando a los productores sin márgenes. Además, la economista identificó un problema de consumo. «Desde el lado de los números, estamos viendo que también hay un problema como si fuera de demanda. Creo que se han sobrestockeado para esperar una determinada demanda que no ha llegado o que ha cambiado. Esta combinación de bajos precios y una demanda que no evoluciona mantiene al sector primario en una situación muy difícil», afirmó la entrevistada.
El sobrestock estrangula a la yerba mate
Finalmente, Zamanillo abordó la crisis de la yerba mate, que se mantiene en «rojo». Si bien se mencionaron las desregulaciones recientes, la economista de CONINAGRO atribuye el principal problema a una crisis de sobrestock en los secaderos y empaquetadores. «La yerba mate atraviesa esta situación debido a una crisis real de sobrestock. Los secaderos se han sobrestockeado esperando una demanda que no evolucionó, lo que generó un grave problema financiero y, en consecuencia, problemas de pago a los productores, siendo esta la principal razón por la que la actividad se encuentra en rojo», expuso la experta.
En conclusión, la mayoría de las economías regionales esperan una mejora en los precios que se les paga y, fundamentalmente, un freno en el aumento de los costos, que en muchos casos se mantienen por encima de la inflación, aniquilando la rentabilidad de las producciones primarias.







