Los debates presidenciales y el compromiso de los candidatos

El intendente de la ciudad de Santa Fe, José Corral, confirmó esta semana que el primer debate presidencial se realizará el 13 de octubre en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, de la capital provincial.
Los debates presidenciales están estipulados por ley tras una reforma del Código Electoral ocurrida en 2016. Entre otras cosas, la norma establece su obligatoriedad entre los candidatos presidenciales que obtengan esa posibilidad en las PASO, que esos intercambios sean televisados y que se realicen entre 20 y 7 días antes de la elección general.
Este año, los debates serán dos antes de las elecciones del 27 de octubre: el primero, el ya mencionado en Santa Fe, mientras que el segundo se hará en Buenos Aires una semana después. En caso de haber balotaje, habría un tercer debate que se realizaría el domingo 17 de noviembre.
La obligatoriedad de estos encuentros entre quienes pulsean por conducir nuestros destinos llevará, indefectiblemente, a que estos cuiden sus actitudes y mensajes a la hora de intentar lograr la adhesión del electorado.
Tras la última experiencia en 2015, cuando esos debates no eran obligatorios, algunos analistas estiman que la ausencia de Daniel Scioli al primero de ellos fue evaluada negativamente por la ciudadanía. Asimismo, reconocen que el propio Scioli fue prácticamente un visionario durante su participación en el debate pre-balotaje frente a Mauricio Macri, puesto que el tiempo demostró que muchas de las cosas negativas que afirmó acerca de un por entonces eventual gobierno de Cambiemos –y que Macri negó- se cumplieron en la realidad.
Lo cierto es que estos escenarios deberían servirnos a todos: a los candidatos para plantear sus plataformas (si dijeran la verdad, mucho mejor) y a los ciudadanos para tener una visión clara de quiénes nos piden el voto y, a partir de ello, no solo tomar una decisión sino eventualmente reclamar el cumplimiento de lo que aquellos prometieron de cara a las cámaras.