Los ejercicios físicos excesivos inducen alteraciones negativas en diferentes órganos

Los atletas de élite suelen exhibir una merma de rendimiento cuando se los somete a un entrenamiento demasiado intenso, sin un tiempo adecuado para su recuperación. A este cuadro se lo conoce como síndrome de overtraining o sobreentrenamiento, y puede comprender síntomas tales como depresión, insomnio, irritabilidad, disminución de la inmunidad y pérdida del apetito y de peso.
Hasta el momento, la explicación más aceptada para este fenómeno indica que ciertas lesiones en el tejido músculo-esquelético, provocadas por el ejercicio excesivo, inducirían la liberación en el torrente sanguíneo de sustancias proinflamatorias (proteínas producidas por las células de defensa y conocidas como citocinas), que desencadenarían los efectos sistémicos. La teoría de las citocinas, tal como se volvió conocida, fue formulada hace dos décadas.
Recientemente, en el marco de una serie de estudios realizados en la Universidad de São Paulo (USP), en su unidad de la localidad de Ribeirão Preto, en Brasil, se demostró que las consecuencias del sobreentrenamiento en el organismo se extienden mucho más allá de la merma del rendimiento deportivo: existen efectos deletéreos en el tejido músculo-esquelético, en el corazón, en el hígado y en el sistema nervioso central.
Estas investigaciones se han venido realizando durante los últimos diez años con el apoyo de la FAPESP, bajo la coordinación del profesor Adelino Sanchez Ramos da Silva, de la Escuela de Educación Física y Deporte de Ribeirão Preto (EEFERP-USP). Y sus principales resultados aparecen reunidos en un artículo de revisión publicado recientemente en la revista Cytokine, que aportó también datos de estudios realizados por otros grupos de investigación.
El equipo de Sanchez Ramos da Silva puso a prueba distintos protocolos de overtraining –carrera plana, en subida y en bajada– con ratones, con el objetivo de entender la acción de las citocinas proinflamatorias inducida por el ejercicio físico excesivo en distintos tejidos. En todos los casos, la duración del entrenamiento fue de ocho semanas, de las cuales las cuatro primeras en una fase de adaptación.
Los animales sometidos al sobreentrenamiento en bajada fueron los más perjudicados, pues exhibieron señales de atrofia y de estrés del retículo endoplasmático (un orgánulo celular que, entre otras funciones, hace que las proteínas adquieran su forma funcional) en las muestras de tejido músculo-esquelético. “De manera simplificada, esto significa que las células de la zona pasaron a tener proteínas malformadas en su interior, lo cual puede comprometer su funcionamiento”, comentó Sanchez Ramos da Silva.