Cada año, la llegada de los flamencos al embalse El Nihuil se transforma en uno de los espectáculos naturales más esperados por sanrafaelinos y turistas.
Y por estos días, con el lago en niveles bajos, el fenómeno se ve todavía más: las aves se muestran en zonas abiertas del espejo de agua e incluso se las puede ver desplegando su vuelo majestuoso, como si posaran para las cámaras.
Las redes sociales volvieron a llenarse de fotos y videos mostrando a las simpáticas aves en territorio sanrafaelino.

Detrás de la postal rosada también hay una explicación ambiental. La presencia sostenida de flamencos en El Nihuil está vinculada a cambios en sus hábitats tradicionales: la retracción de la laguna de Llancanello (Malargüe) y del espejo de agua de Las Salinas los empujó a buscar nuevos sitios para alimentarse y, en algunos casos, reproducirse.
Los registros reflejan la magnitud del fenómeno. En 2010, Llancanello llegó a albergar hasta 50.000 ejemplares; en 2024 se contabilizaron 34.340 flamencos australes. En El Nihuil y Salinas del Diamante, en 2020 se registraron entre 3.000 y 5.000 individuos.

Además, el Censo Neotropical de Aves Acuáticas 2021 ubicó a Mendoza como el segundo lugar de preferencia para el flamenco austral durante su ciclo reproductivo.
Más allá de los números, lo que queda es la imagen: alas, color y movimiento sobre el agua serena. Un recordatorio de que cuando la naturaleza encuentra alimento y un entorno relativamente seguro, devuelve belleza… y El Nihuil, una vez más, lo está demostrando.







