La Patagonia argentina atraviesa una de sus peores emergencias ambientales debido a los incendios forestales que arrasan miles de hectáreas.
En el Parque Nacional Nahuel Huapi, el incendio denominado «Los Manzanos» ha consumido más de 10.000 hectáreas desde su inicio el pasado 26 de diciembre y, hasta la fecha, continúa fuera de control.
Un integrante del equipo de guardaparques, parte del operativo de combate al fuego, describió a Diario San Rafael la compleja situación que se vive en la zona.
«Estamos enfrentando condiciones extremadamente difíciles, con altas temperaturas, fuertes vientos y zonas de muy difícil acceso. Se trabaja activamente con brigadistas, guardaparques, bomberos, defensa civil, pobladores y fuerzas de seguridad tanto federales como provinciales. También contamos con el apoyo de medios aéreos, como helicópteros y aviones hidrantes».
El principal objetivo de los equipos en el terreno es evitar que las llamas lleguen a las viviendas de los pobladores de la zona.
Sin embargo, la situación se agrava aún más por la simultaneidad de otros focos de incendio en áreas cercanas, como en El Bolsón y en Valle Magdalena, dentro del Parque Nacional Lanín.
EMERGENCIA ÍGNEA
«La Patagonia está en emergencia ígnea», advierte haciendo un llamado a la conciencia de quienes visitan la región. «Quienes vengan de paseo hacia el sur, por favor infórmense y respeten las indicaciones sobre el uso del fuego. Cada descuido puede tener consecuencias devastadoras».
El fuego ha arrasado con todo a su paso: bosques nativos, viviendas y fauna, dejando a muchas familias en una situación de vulnerabilidad.
Ante esta crisis, hay múltiples campañas de donación para asistir a quienes lo han perdido todo. «Es importante colaborar a través de los canales oficiales, ya que en estos momentos críticos también aparecen quienes intentan sacar ventaja de la desgracia ajena», advierte.
Desde la primera línea de combate, los equipos de emergencia dan todo de sí para controlar el desastre y proteger tanto la biodiversidad como a las comunidades afectadas.
Mientras tanto, la lucha contra el fuego sigue en marcha, con la esperanza de que las condiciones climáticas y los esfuerzos coordinados permitan contener las llamas lo antes posible.







