Los medios de comunicación y la verdad

En tiempos como los que corren, de crisis y más crisis por la pandemia, los periodistas y los medios de comunicación de un país como el nuestro tenemos un desafío ingente: intentar un acercamiento lo más aséptico posible al concepto de verdad.
Hacer periodismo de periodistas suele resultar enojoso y hasta poco ético, pero está claro que medios y periodistas colegas han optado por ir en un camino donde la “verdad” (un concepto muchas veces inasible) depende de los intereses de quienes defienden.
Para quienes aún buscamos poner por encima de todo la información y la veracidad, el escenario no es sencillo, ya que lo que para unos es verdad absoluta, para otros hay una vereda opuesta con su propia verdad absoluta. Entre ambas posiciones, los medios y periodistas tenemos dos alternativas: publicar lo que un sector quiere escuchar, ver, leer, sin que importe demasiado el grado de cercanía con la verdad que se ofrece (sesgo de confirmación); o dar cabida a la mayor cantidad de voces, de miradas, de interpretaciones, con una mejor y mayor administración de la información para que ninguna quede afuera.
Lo mejor que podemos hacer quienes ejercemos este oficio es intentar, al menos, acercarnos a la verdad, aún a sabiendas de que no habrá verdad absoluta, sino la relativa interpretación de quien habla o escribe. Estos tiempos nos obligan a extremar nuestra capacidad de análisis, de evaluación de datos y fuentes, para no caer en alguno de los extremos de las innumerables grietas que nos acosan.
“La mentira tiene las manos más largas que nunca porque dispone de más instrumentos”, señalaba años atrás en La Vanguardia de Barcelona el Coletivo Treva i Pau (Tregua y Paz, una actualización del movimiento que luchó contra la tiranía de los señores feudales en el siglo XI). El desafío, además, abarca a quienes consumen los medios de comunicación, obligándolos a mantenerse atentos y abiertos a todas las visiones para no caer en el pernicioso sesgo antes mencionado. He allí un acercamiento a la verdad.

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