Los Nihuiles: panorama incierto, licitación empantanada y pedidos de reparación

Con el 1 de junio a la vuelta de la esquina y el fin de las concesiones la hidroeléctrica Los Nihuiles en cuenta regresiva, hay más dudas e incertidumbres que certezas en torno a que sucederá con el emblemático complejo en el Cañón del Atuel.

Todo estaba encaminado para una licitación internacional y un cambio de paradigma (hasta con empresa interesadas) pero el fenómeno del pasado 11 de enero con aluviones que cubrieron casi por completo 2 de las 4 centrales el panorama cambió.

De centrales modelo y de vital importancia en la producción energética para el país quedaron elefantiásicas estructuras cubiertas de lodo y materiales que -hasta el día de hoy- no se conocen certeramente los daños.

Lo que parecía una oportunidad histórica tras 30 años de concesiones (ejecutadas durante el gobierno de Carlos Menem sobre la ex Agua y Energía), hoy parece un callejón al que todavía no se le encuentra salida.

TRANSICIÓN EXTENDIDA

La “transición” de HINISA (a quien el año pasado le prorrogaron la concesión por 365 días) puede llegar a extenderse.  Esto porque, en el estado que se encuentran las centrales II y III, es imposible siquiera pensar en un inventario para saber como se encuentra el equipamiento.

Sin precisiones oficiales sobre lo que ocurrirá, lo más lógico que aparece en el horizonte es “posponer”. Todo hace suponer que no se van a poder respetar los plazos fijados en 2024.

Para poder salir a licitar, por lo menos, hay que saber en que estado se encuentran las centrales. Hoy, eso no se sabe, por lo que tampoco se puede saber cuanto habrá que invertir para recuperarlas.

Todo está “enlodado”, tanto el proceso licitatorio como las centrales que quedaron bajo el barro.

PEDIDOS E INCERTIDUMBRE

En medio de todo esto, en las últimas horas se presentó un proyecto de declaración en el legislativo local, donde se pide al gobierno provincial que “exijan y controles” que el “concesionario actual, Pampa Energía, repare a la mayor brevedad posible, las centrales hidroeléctricas Nihuil 2 y Nihuil 3, afectadas por la tormenta”.

Como decía Discépolo en Cambalache, estamos “en un mismo lodo” y la necesidad apremia. Pasaron ya tres meses de la crecida y para saber que depara el destino de las centrales, habrá que armarse de paciencia e “implorar” para que el sistema endeble no falle y nos deje sin energía como el pasado 19 de marzo.