Los Parlamentos: Una escuela para 13 alumnos, pero donde vive la llama de toda una comunidad

En un viejo edificio ferroviario del paraje Los Parlamentos, a más de 1 kilómetro de la traza de la Ruta Nacional 144 y a unos 120 del centro de San Rafael, funciona la escuela 1-598 Federico Palacios.

Allí, en pleno territorio de frontera educativa, 13 niños comparten cada día un espacio de aprendizaje que es también refugio, contención y motor de futuro para una comunidad rural dispersa y resiliente.

La institución, dirigida por Néstor Castro y sostenida por el trabajo comprometido de docentes como Claudia Monticchio, Analía Orozco, Valeria Granero, Lorena Riva y Liz Montecino, desarrolla proyectos pedagógicos que trascienden el aula y se insertan directamente en la vida cotidiana de los estudiantes.

A pesar de funcionar en una estructura vieja y con limitaciones edilicias propias de su origen ferroviario, la escuela logra convertirse en un faro educativo a través de propuestas creativas, solidarias y profundamente contextualizadas.

LA ESCUELA CORAZÓN DE LA COMUNIDAD

Uno de los proyectos es “El arte de leer, un viaje hacia la comprensión”, que busca fortalecer la fluidez lectora mediante estrategias lúdicas, lectura en voz alta, teatro leído y clubes de lectura.  La iniciativa involucra también a las familias y a otros actores locales, generando un entorno alfabetizador donde la lectura se convierte en un puente entre la escuela y la comunidad.

Otra propuesta es “Matemáticas para la Vida”, una forma innovadora de enseñar desde la realidad local: el comercio, la agricultura y la administración de recursos naturales se convierten en herramientas pedagógicas que dan sentido a los números y las operaciones. La matemática se transforma así en una aliada para la resolución de problemas cotidianos.

En la misma línea, el proyecto “Risas y raíces: el valor de los juegos tradicionales” recupera el legado lúdico de generaciones a través de juegos como la rayuela, el ta-te-ti, las “bolitas” o las carreras de embolsados.

UNA HISTORIA DE MÁS DE 60 AÑOS

La historia de la escuela Federico Palacios se remonta a 1959. Se creó para atender a los hijos de los trabajadores del ferrocarril del ramal San Rafael–Malargüe.

Comenzó funcionando en casas de campamento, luego en un vagón de tren, y finalmente se asentó en el actual edificio tras el cierre del ramal. En 1986 la declararon Escuela de Frontera, reforzando su carácter estratégico y social.

Actualmente asisten 13 alumnos de nivel inicial a séptimo grado, provenientes de familias crianceras y empleados públicos de la zona.

En este rincón de nuestro sur mendocino, la “Federico Palacios” no es solo una institución pública: es un punto de encuentro entre saberes, historias, esfuerzos y afectos.

Es la única escuela de la zona y, como tal, representa una trinchera de igualdad en un territorio donde la distancia y el olvido suelen ser norma. Allí, entre libros, juegos y cálculos, hay un equipo que enseña a sus estudiantes que el conocimiento puede ser la mejor forma de abrir caminos, incluso en los lugares más alejados del mapa.