Los tesoros de Notre Dame rumbo al Louvre

El ministro del Interior, Cristophe Castaner, aseveró que, no obstante se hayan apagado las llamas en Notre-Dame, aún no se pueden asegurar los tesoros, reliquias y obras de arte de la bella y emblemática catedral, muchos de los cuales ya se encuentran en el museo del Louvre. “Lo esencial fue salvado, pero los riesgos aún no se han descartado”, aseguró el funcionario, a su llegada al lugar.

Cuando la aguja de 45 metros y el “bosque” de vigas que sostenían el techo se hundieron en directo ante el mundo, los bomberos ya estaban trabajando para rescatar las obras más preciadas, reunidas de emergencia por la noche en el cercano Hotel de Ville: pinturas, candelabros, reclinatorios, reliquias.

Y esta mañana (hora local), algunas de ellos ya partieron hacia el museo del Louvre, donde serán restaurados. Otras, como las grandes pinturas dañadas más por el humo que por las llamas, se unirán el viernes, anunció el Ministro de Cultura Franck Riester. Entre las obras evacuadas, de hecho, se encuentran los “grandes Mays”, las últimas 13 de las 76 pinturas monumentales expuestas en las capillas de la nave, ofrecidas cada 1 de mayo entre 1630 y 1707 por la corporación de orfebres.

También se salvaron la corona de espinas que, según la tradición, Cristo llevó en la cabeza a lo largo del ascenso al Calvario, la reliquia religiosa más importante de Notre-Dame, así como un clavo de la cruz y la túnica de San Luis. Y la campana más grande, de 13 toneladas y que se remonta a hace más de 300 años, en la torre sur, que resonaba durante las fiestas católicas o eventos importantes como la muerte o la elección de un Papa, puedo esquivar las llamas.

De casualidad quedaron seguras 16 estatuas retiradas del techo 4 días antes del incendio para ser restauradas en Périguex, en Dordoña, mientras se perdió para siempre, al ser devorado por las llamas, el gallo de cobre que coronaba la aguja derrumbada.

Entretanto, permanece la incertidumbre sobre el destino de los tres órganos: el más grande, iniciado en el siglo XV y terminado en el siglo XVIII, con cinco teclados, “podría haber sufrido pero no de manera catastrófica”, explicó el restaurador Bertrand Cattiaux al diario Le Monde. Cattiaux se encuentra a cargo del mantenimiento del precioso instrumento, más dañado, dijo, “por el agua de los bomberos que por el fuego”.

Por el momento, se ignoran las condiciones de numerosos vitrales, entre ellos, los tres célebres del siglo XIII, de hasta 13 metros de altura, que representan a la Virgen, al Niño Jesús y a Cristo: el plomo que une el vidrio pudo haberse derretido . Tampoco se sabe de la suerte de los compartimentos de madera del coro, mientras el altar principal, instalado en 1856, parece haberse mantenido intacto, aunque no se sabe de las condiciones de “Piedad” del escultor Nicolas Coustou, encargada por Luis XIV y realizada entre 1712 y 1728.