Los urgentes desafíos de la enseñanza secundaria

La organización no gubernamental Argentinos Por La Educación reveló el año pasado que, desde que se estableció la obligatoriedad de la escuela secundaria en nuestro país (mediante la ley 26.206, promulgada a fines de 2006), se ha registrado un incremento en la cantidad de alumnos que cursan estudios en ese nivel. No obstante esa cifra positiva, uno de cada cuatro estudiantes adeuda materias previas o reprueba asignaturas del último año, de manera que no puede completar el ciclo para continuar su formación en institutos terciarios o la universidad. El informe reveló también que menos de la mitad de los estudiantes logran terminar los estudios de este nivel educativo ente los 17 y 18 años, como debería ocurrir si se cumplieran los plazos formales de manera ideal.
Los especialistas acuerdan en que este nivel educativo está en un proceso de mejora, aunque ese progreso es más lento de lo que se necesita para garantizar una buena formación a los alumnos.
Aunque el informe no lo expresa, hay un aspecto que los estudiosos también señalan como falencia de la escuela secundaria: la problemática de los profesores que se vean obligados a trabajar pocas horas en distintas escuelas, con poco contacto con los estudiantes, ya que –según afirman– eso afecta en cierto modo la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje.
La comunidad educativa tiene por delante el enorme desafío de generar las condiciones para que las aulas sean el mejor lugar para aprender a aprender, donde se fomente la responsabilidad y el compromiso social, se aprenda a resolver problemas, a trabajar con otros, a desarrollar el sentido de equidad y a cultivar un pensamiento crítico. En esta inteligencia, a la enseñanza media le cabe un más que importante rol, puesto que es allí donde nuestros jóvenes se preparan sustancialmente para una eventual carrera universitaria o para insertarse en un mundo laboral que cada día se torna más complejo y exigente.