El 1 de agosto de 2020, Emiliano Riera sufrió un grave accidente en moto mientras se dirigía al paraje de Colonia López, una zona situada entre Villa Atuel y Jaime Prats. “Iba a pedir una llave para buscar a su padre, que cumplía años el 2 de agosto. En una curva, un automovilista ebrio se puso en la banquina, y al intentar pasarlo, hicieron la U. Emiliano intentó ir a la banquina, pero no logró sobrepasarlo y chocó contra el vehículo”, contó a Diario San Rafael y Fm Vos 94.5 Silvia Funes, su pareja.
Las consecuencias del accidente fueron devastadoras. Emiliano sufrió fracturas expuestas y, debido a la pandemia, el tratamiento adecuado se retrasó considerablemente. “El médico en Alvear le salvó el pie inicialmente, pero se le rompió la máquina y tuvimos que ir a San Rafael. Sin embargo, nos enfrentamos a muchas demoras; cada vez que íbamos, algo se vencía, como el quirúrgico, el electro o los análisis. Estuvimos un año yendo y viniendo sin respuesta”, explicó Silvia.
La situación empeoró cuando la infección se agravó. “Mi cuñada hizo el caso público, lo que llevó a una junta médica. Le dijeron que iban a amputar la pierna, pero la presión pública hizo que un doctor de Mendoza interviniera y le salvaran la pierna temporalmente. Le hicieron tratamientos para la infección, pusieron un espaciador y realizaron injertos. Parecía que había esperanza”, relató Funes.
Sin embargo, los problemas persistieron. “El doctor que lo trataba tuvo que irse a vivir a Europa por un problema personal. Además, por motivos económicos, no pudimos viajar constantemente a Mendoza. Al final, el espaciador y los tutores ya no podían sostener el hueso. Volvimos al doctor Díaz en Alvear, quien le sacó los tutores y le puso un yeso. Pero el dolor era insoportable y se volvió a fracturar”, comentó.
La última etapa del calvario llegó en febrero de 2023, cuando el dolor de Emiliano se volvió inaguantable. “Días sin dormir, dolores constantes. El doctor sugirió abrirle el hueso, rasparlo y ponerle un espacio de cemento con antibiótico, pero el tratamiento duraría de seis a ocho meses y no había garantía de eliminar la infección. Emiliano decidió que ya no aguantaba más y optó por la amputación”, explicó su pareja.
El proceso de rehabilitación ha sido igualmente difícil. “Un conocido le donó una pierna ortopédica, pero el lugar donde va la pierna es muy finito para él. Necesitamos ajustar esa parte, lo que cuesta 1.500.000 pesos en Buenos Aires. Aquí en San Rafael cuesta tres millones y medio”, informó Silvia.
La familia está en una situación económica crítica. “Yo soy la única que aporta, trabajando en una casa de familia. Tenemos tres niños, dos en secundaria y uno en primaria. Todo lo que la gente pueda colaborar será bien recibido. Hemos creado un alias de cuenta para donaciones: Emiliano.348”, detalló Silvia.
Silvia y Emiliano han mostrado una resistencia y una esperanza extraordinarias a lo largo de estos años. Su historia es un llamado a la solidaridad y una reflexión sobre las deficiencias del sistema de salud en situaciones extremas.
En ese contexto, la comunidad pueda aportar un grano de arena que les permita reunir el dinero necesario para que Emiliano pueda recibir la prótesis adecuada y comenzar una nueva etapa en su vida.
“Cada donación, por pequeña que sea, nos acerca un paso más a la recuperación de Emiliano. Agradecemos de corazón a todos los que puedan ayudar”, finalizó Silvia.







