La joven de 21 años fue proclamada en octubre y combina sus estudios en Educación Especial con el trabajo como acompañante pedagógica, mientras transita una experiencia vendimial marcada por el compromiso, el grupo y la emoción previa al acto central.
Con apenas 21 años recién cumplidos, Lucía Riera vive semanas intensas como representante vendimial de Cañada Seca, en la antesala de la Vendimia departamental. Proclamada el 19 de octubre, fue una de las primeras soberanas distritales en ser elegidas y hoy transita una experiencia que combina emoción, responsabilidad y una fuerte carga simbólica ligada a su historia familiar y personal.
Lucía cursa el cuarto año del profesorado de Educación Especial y, al mismo tiempo, trabaja como acompañante pedagógica, una tarea que ya la vincula directamente con el ámbito para el cual se está formando. Compatibilizar estudio y trabajo no es sencillo, pero lo asume como parte del camino elegido: “Es difícil, pero hay que tratar de hacerlo para lograr mucho”, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
La decisión de seguir la docencia tiene raíces profundas. Desde pequeña sintió vocación por enseñar y una experiencia puntual marcó su rumbo definitivo. “Desde muy chica siempre me gustó la docencia. En la primaria tuve un compañero con discapacidad intelectual, tenía mucho feeling conmigo y me marcó mucho”, recordó. A partir de allí, la elección fue clara y temprana: “Apenas terminé la primaria, arrancando la secundaria ya lo tenía claro”.
Oriunda de Cañada Seca, Lucía se crió en la zona de Calle Larga, uno de los tantos parajes que conforman el distrito. “Desde chiquita estuve ahí, aunque un tiempo vivimos en Salto de las Rosas y después volvimos”, contó. Actualmente reside en la ciudad de San Rafael por cuestiones de estudio y trabajo, pero mantiene un fuerte vínculo con su lugar de origen.
Su llegada a la Vendimia no fue casual. Desde niña estuvo vinculada a la fiesta gracias al rol de su padre, quien fue delegado distrital. “Desde muy chica acompañé a mi papá en lo que es Vendimia. Él elegía reinas y las acompañaba en cada evento”, relató. Sin embargo, nunca pensó ocupar ese lugar: “Nunca me imaginé que iba a estar acá”.
La propuesta llegó el año pasado, cuando fue contactada por el subdelegado del distrito. Tras hablarlo con su familia, decidió aceptar el desafío. “Lo pensé, lo hablé con mis papás y dije que sí. Es una experiencia que ahora me toca vivirla desde otro lado”, afirmó. La respuesta no tardó en confirmarse como acertada: “La verdad que estamos viviendo muchas cosas con las chicas que son muy lindas”.

En ese proceso, el grupo de representantes se volvió un sostén clave. Son 18 jóvenes que, a partir de actividades conjuntas, comenzaron a conocerse y a generar lazos. “Son muchas actividades en conjunto que hacen que nos vayamos conociendo más. Somos muchas, somos 18, pero es un grupo re lindo y bastante compañeras”, destacó.
De cara al acto central, Lucía prefiere no anticiparse demasiado. “No lo quiero pensar. Prefiero disfrutar el día a día y después veremos”, dijo, aunque admitió que los nervios empezarán a aparecer con el correr de los días. “Más adelante me van a empezar a entrar los nervios de decir: me toca a mí estar ahí arriba”, reconoció, teniendo en cuenta que restan apenas 2 semanas.
La preparación ya incluye pruebas de vestuario y contacto con los diseños que lucirán las representantes. “Tuve que ir a medirme uno de los vestidos. Me gustan mucho los colores y son muy bonitos”, comentó. En ese sentido, valoró especialmente el trabajo que se realiza detrás de escena: “Es muchísimo el esfuerzo de los coordinadores y de toda la gente que está detrás de todo esto. Hay muchísima gente, más de lo que uno cree”.
Finalmente Lucía quiso “desearles una feliz Vendimia” y pidió que “puedan acompañarnos en la fiesta”.
Con una historia atravesada por la vocación, el compromiso social y el arraigo territorial, Lucía Riera se prepara para representar a Cañada Seca en una Vendimia que, para ella, ya es inolvidable.







