Un tema del que cada vez se habla más está vinculado a la ludopatía de menores de edad, adolescentes, chicos en edad escolar, teniendo en cuenta la simpleza existente para realizar apuestas a través de internet. Sobre este tema dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael. Nicolás González Perajamo, director de la consultora Demokratia, que desarrolló un relevamiento al respecto.
En los últimos años creció a nivel mundial el número de casinos online, con la posibilidad de realizar las apuestas pagando con billeteras virtuales, lo que ha causado lo que algunos llaman “pandemia silenciosa”, pues se ha vuelto una problemática creciente especialmente en los más chicos. “Estamos los mendocinos atravesando una situación compleja; yo no soy epidemiólogo pero estoy seguro de que estamos atravesando una pandemia, porque hace más de 30 años la Organización Mundial de la Salud definió a la ludopatía como un trastorno o como una enfermedad, y hoy en día los mendocinos del oasis norte responden –uno de cada dos– que ha tenido en algún momento contacto con el juego”, dijo y agregó: “Si uno de cada dos ha tenido contacto con el juego, y el juego se constituye como una enfermedad pues estamos presenciando todo un escenario peligroso. Es una actividad lícita, que está validada por celebridades en los canales de televisión, en la cartelería, en la publicidad en redes sociales, y que además es medio tabú (porque nadie quiere hablar de la plata que pierde en el juego)”. Advirtió también que, al Estado recaudar mucho dinero gracias al juego, quedan las medidas un poco en la nada. “Hay dos proyectos que presentaron legisladores acá, que tienen que ver con prohibir o cortar algunas de las páginas web, o generar registros con las billeteras virtuales, pero no hay que olvidarse de que el Estado recauda, es quien otorga las licencias, es quien controla y es el responsable de la salud pública, o sea que hay que rediscutir el rol que tiene el Estado en esta cuestión”, resaltó.
González Perajamo planteó que han estado viendo la situación, siendo testigos de varios casos de familias que se anotician de la enfermedad de algún chico 40 días tarde (al llegar los resúmenes de las tarjetas de crédito). A los menores se les suman adultos que también pasan por este problema, aunque generalmente a escondidas también. Recordó que desde la consultora hicieron un análisis de comprensión digital y una encuesta presencial. El primero –que tiene que ver con lo que queda como huella en la medida que el usuario utiliza el teléfono– arrojó la cantidad de tiempo que las personas juegan. “Todas las aplicaciones –legales– están diseñadas para que juguemos la mayor cantidad de tiempo posible, tienen bonos de bienvenida que supuestamente ‘dan dinero’, ‘regalan plata para apostar’. Además, están los mecanismos insidiosos en los que hay que transferirle dinero a alguien para que habilite a jugar en determinado lugar. Pero hasta las legales tienen organismos ultra-seductores que nos hacen creer que nos estamos entreteniendo, cuando en realidad lo que estamos haciendo es pasear por su negocio”, denunció.
En el caso de los adolescentes, los casos han crecido también y todo un tema crónico para ellos y sus familias, dado el impacto existente en la economía personal o familiar. Las entrevistas presenciales informaron de un número crítico en cuanto a las edades de los jugadores. “En el segmento de personas de entre 16 y 30 años, el número asciende al 56,5%; el segundo grupo etario que mayor interés demuestra por el juego, después de las personas de más de 65 años”, lamentó este analista.



