Cansados de la rutina y en pos de concretar un deseo que persiguieron por años, Julieta Tello y su pareja, Federico Stumberger, vendieron todo y dieron aquel gran paso que los ayudó a convertir en realidad un estilo de vida con el que siempre soñaron: vivir viajando o “viajar viviendo”, como ellos describen.
“Luna”, el motorhome que la familia de cuatro integrantes diseño según sus comodidades, no es solo el nuevo hogar de estos “lunáticos”, sino también el vehículo con en el que, hace tres meses, recorren Sudamérica. Sus aventuras pueden seguirse en YouTube e Instagram.
“Fede siempre soñó con armar un motorhome y vivir viajando. Yo soñaba lo mismo, pero en motorhome”, confesó Julieta entre risas.
En diálogo con El Sol, la mendocina de 38 años contó que tras la pandemia las ganas de salir y conocer el mundo eran cada vez más fuertes, como así también, el proyecto de venderlo todo y construir un nuevo hogar.
“Estábamos estancados en un solo lugar cuando en realidad el mundo es tan grande y hay tantas cosas por ver”, reflexionó.
La “casita con ruedas” comenzó a tomar forma en septiembre de 2022. Fue puntualmente con el inicio de la primavera cuando llegó Luna.

“Compramos un colectivo en San Juan y Fede fue a buscarlo. En ese momento no teníamos el carnet para manejarlo, así que el señor lo trajo hasta Mendoza. Decidimos ponerle Luna porque en un principio era blanca y además, como todos nos decían que estábamos locos, jugamos con lunáticos“, confesó Julieta.
Poco a poco, iban moldeando el bus a su gusto, mientras, a la par, vendían todo aquello que por años fueron sus pertenencias para quedarse con lo básico y elemental.
Una superficie de 20 metros cuadrados, con cocina, comedor, baño, habitaciones y hasta taller de pintura, fue el resultado de más de ocho meses de trabajo en familia y con amigos.

El inicio de la aventura
Con el vehículo listo para poner primera y avanzar hacia una nueva aventura, Julieta, Federico y sus dos hijos, Irena y Favstin, se instalaron en su nuevo hogar. Sin embargo, el camino no fue tan sencillo y las dudas también formaron parte del nuevo comienzo.
“Se nos vencía el alquiler y, estando en Mendoza, nos fuimos a vivir al motorhome, pero siempre se nos rompía algo. Estuvimos dos meses parados frente a la casa de mi suegra. Ese fue el único momento en el que dudé si este tipo de vida era para nosotros”, aseguró Juli, quien además agregó que el “bajón” duró poco gracias el entusiasmo y confianza que le dio Fede en ese entonces.

Una vez solucionados los problemas técnicos, la familia viajera comenzó a recorrer sus primeros kilómetros. El primer destino fue Potrerillos.
Recorrer el mundo en familia
“Preparar a los chicos fue un proceso largo. Estuvimos un año explicándoles lo que haríamos. Les costó vender sus cosas, al principio no entendían por qué no entraba todo en el nuevo hogar. Después se fueron entusiasmando”, agregó Juli.
La joven madre de Irina, de 8 años, y Favsti, de 10, cuenta que a sus hijos les “encanta” la vida que llevan hoy y asegura que “no pueden creer” la cantidad de amigos que hacen a diario.
“Todo el tiempo les estamos preguntando a los chicos cómo están. Ellos responden que quieren seguir viajando, por el momento no quieren volver. Acá todo es seguro, están jugando afuera y nosotros estamos tranquilos de que no va a pasar nada“, contó la mujer desde Praia de Calheiros, Brasil.

Sin embargo, reconoció la preocupación de sus allegados al contarles sobre su nuevo proyecto de vida: “Tanto mis papás como los de Fede no querían que nos lleváramos a los chicos. Fue difícil, pero fueron entendiendo al ver la alegría que tienen mis hijos hoy”.
Actualmente, los niños estudian de manera online por medio del Sistema de Educación a Distancia del Ejército Argentino (Saeade) y comparten sus días con aquellos nuevos amiguitos que van formando compartiendo momentos con otras familias viajaras.
“Hay muchísimas familias viajeras y existe una unión que se va creando entre argentinos. Armamos una comunidad en el camino. Mis hijos se han encontrado otros nenes de la misma edad, en el mismo año escolar. Es todo hermoso”, explicó Juli.
La “no rutina” y la libertad de elegir
Fanáticos de las reuniones en familia y de los encuentros con amigos, así se definen Federico y Julieta. Ella reconoce que dejar el club de sus amores, Godoy Cruz, fue lo que más le costó, pero afirma que, por el momento, la distancia no “pesa tanto”, ni les impide mantener un vínculo fluido con los suyos.
“Pensábamos que íbamos a extrañar más. Hoy con las videollamadas es todo mucho más fácil, de alguna forma ayuda a estar presente”, explicó.
En cuanto a lo que más disfruta, la mendocina asegura que cada día es diferente y celebra “no tener que estar cumpliendo con nadie“.
“Lo que más valoro es la libertad que tenemos hoy. Soy fan de la no rutina, de poder hacer todos los días algo diferente, sin tener que estar cumpliéndole a nadie. Acá la vida tiene otro ritmo, ves todo de otra manera“, expresó.

Julieta dijo que recibe muchas consultas a diario sobre el estilo de vida de su familia y afirma que anima a todos aquellos que tienen deseos latentes.
“Hay que escuchar al corazón, vivir el momento. No se queden con las dudas. Cuántas veces nos anticipamos y nos hacemos problemas por cosas que ni han pasado”, concluyó.
Actualmente, la familia ha recorrido Uruguay y Brasil, Panamá y Colombia aparecen en su mente, pero garantizan que no proyectan a largo plazo, y todo indicaría que, seguirían sumando kilómetros rumbo al norte de Brasil.
Los “lunáticos de viaje” no dan nada por seguro, viven su día a día sin tener claro hacia dónde los llevará la vida, pero reconociendo que, por el momento, no tienen intenciones de volver al país y su rutina.
Fuente y fotos: Gentileza El Sol







