Maipú: Tío y sobrino, a un paso de la perpetua por matar en un asalto

Se llaman Cristian Horacio Fernández y Diego Pablo Barrionuevo. Son tío y sobrino y desde hace varios años están vinculados al mundo delictivo de los asaltos y los asesinatos.

En el 2009 los detuvieron por el homicidio de un fletero y albañil llamado Marcial Flores, ocurrido dos años antes. Terminaron sobreseídos por falta de pruebas.

Pero, en el 2016 volvieron a caer en las redes policiales por un hecho de sangre: fueron capturados por matar durante un asalto domiciliario al imprentero Rubén Alberto Kochán en su vivienda de Castro Barros 4300 de la comuna de Maipú.

Estos dos familiares comenzaron a ser juzgados el lunes en la Sexta Cámara del Crimen, y, el fiscal Fernando Guzzo pidió la pena máxima por el delito de homicidio criminis causa: prisión perpetua.

Ayer, después de los alegatos de las partes, el tribunal presidido por Aníbal Crivelli definió que dictará la sentencia en fecha a confirmar.

Más allá de esto, fuentes judiciales contaron a El Sol que es muy probable que, esta vez, Fernández y Barrionuevo no zafen y terminen condenados, porque las pruebas en su contra son contundentes. Huellas dactilares en la escena y hasta la confesión de uno de los imputados cuando se entregó fueron determinantes para el alegato de Guzzo.

Por la espalda. La trágica historia tuvo su inicio a las 23 del lunes 4 de abril del 2016. La víctima, un trabajador y padre de familia de 47 años, dormía en su habitación cuando escuchó que, al menos, dos sujetos abordaban y amenazaban a su hijo David y a su nuera Aldana –por aquellos días embrazada– en otro sector de la casa de la finca Griffulier del distrito de General Ortega.

En ese momento habló unas pocas palabras con su mujer, Marta Estrella, y se levantó. Pero, uno de los ladrones se metió a la pieza violentamente y lo atacó. Al ver que tenía un arma, la víctima forcejeó con él para evitar que atacara a su familia. Sin embargo, este le disparó. El proyectil ingresó por la espalda de Kochán, quien murió a los pocos minutos.

Antes del balazo se vivieron momentos de tensión en la casa. David, quien entonces tenía 24 años, contó que estaba con su pareja en la cocina y que dos sujetos ingresaron. Relató que uno de los agresores, que tenía el rostro cubierto, lo amenazó con un arma y le exigió el teléfono celular.

Acto seguido, lo llevaron bajo amenaza a una de las habitaciones de la casa. Los asaltantes se dirigieron a la otra pieza y se encontraron con Kochán y su esposa. Uno de los sujetos comenzó a pelear con él y el otro abordó a la mujer.

Cuando la situación se estaba descontrolado, apareció David y tomó al sujeto que atacaba a su padre por el cuello. En ese momento, el ladrón accionó el gatillo del arma que portaba y el plomo ingresó por la zona de la espalda, a la altura de una de las axilas.

Mientras uno de los delincuentes intentaba llevarse un televisor de 50”, el otro se daba a la fuga. Las víctimas avisaron al 911, y, a los pocos minutos, personal policial se hizo presente en la escena.

Policía Científica realizó un trabajo clave para el futuro de la instrucción, que estaba en manos del fiscal Hernán Ríos: levantó huellas dactilares y luego se hizo un cotejo que resultó positivo.

Se trataba de Diego Barrionuevo. El otro sospechoso también fue identificado al poco tiempo. Tanto Barrionuevo como Fernández estuvieron algunos días con pedido de captura.

El primero se entregó y dijo que había sido obligado a cometer el asalto por su tío, porque le debía unos favores, y que le habían dicho que no había nadie en la casa.

El segundo fue detenido tras unos allanamientos y, desde esta semana, ambos comenzaron a ser juzgados en los Tribunales provinciales.

Fuente: El Sol

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