Mandó Bolsonaro a la prensa a callar la boca
– El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a negar que pretenda interferir en la Policía Federal y, lejos de responder a las preguntas que le formulaban los periodistas sobre dicha acusación, los mandó a «callar la boca» (repitió la frase en tres ocasiones). Tras saludar a un pequeño grupo de seguidores en las puertas del Palacio de la Alvorada, su residencia en Brasilia, y «blandiendo» un ejemplar del periódico Folha de San Pablo, el Jefe de Estado desvió su mirada hacia los reporteros apostados en el lugar y bramó contra «la prensa canalla y mentirosa». La treintena de simpatizantes oficiales también agredió verbalmente a los periodistas.
Justamente el citado rotativo publicó en tapa que, por «injerencia» del mandatario, fue «separado» de su cargo Carlos Henrique Oliveira, titular de la Policía Federal de Río de Janeiro, Estado donde se sustancian causas judiciales que rozan a dos de los hijos del dignatario.
«Oliveira no fue sancionado sino ascendido a número dos de la Policía Federal a nivel nacional, por iniciativa del flamante jefe de esa fuerza de seguridad, Ronaldo de Souza», se defendió Bolsonaro en un argumento que está lejos de convencer a la oposición, que ve en esta suerte de enroque un intento de obstruir las pesquisas en Río relacionadas con el asesinato de la concejal y activista Marielle Franco.
LA PANDEMIA
El nordestino estado de Maranhao se convirtió este martes en el primero del país en adoptar un confinamiento total de la población para contener el avance de la pandemia que suma unas 105 mil casos a lo largo y ancho del gigante sudamericano y cerca de 7.500 muertes (el número de decesos aumentó el 64,3 por ciento entre el 26 de abril y el 2 de mayo en Río, donde saltó de 367 a 603 prácticamente no quedan camas en las salas de terapia intensiva).
Por las principales autopistas de la capital San Luis y del área metropolitana no pueden circular vehículos particulares y los vecinos tienen prohibido salir de sus casas salvo para comprar medicamentos, comida o trasladarse a hospitales. Ceará y Pernambuco, en la misma región, y Pará, en la zona amazónica, sopesan copiar a Maranhao.
CASI 300 PRESOS INFECTADOS
La cárcel de Papuda en Brasilia aloja a 290 presos infectados, ante lo cual las autoridades adoptaron medidas de emergencia como la instalación de un pabellón especial mientras fue montado un hospital de campaña en el estadio Mane Garrincha, subsede de la Mundial de Fútbol de 2014 y situado a pocos kilómetros del palacio presidencial.