A la par de lo ocurrido en diferentes puntos del país, donde miles de personas reclamaron por el presupuesto para la universidad pública aprobado por el Congreso, en nuestro departamento también se desarrolló una movilización y acto en el mismo sentido.
Cerca de las 17 de ayer miércoles, un grupo de unas 2000 personas se reunió en la rotonda de avenidas San Martín y Rivadavia y, desde allí, se movilizaron hasta el kilómetro 0.
Allí, se desarrolló un acto donde se leyó un documento que, entre otros puntos, destacó el desfinanciamiento de la educación pública y cómo este año, tras la asunción del presidente Milei, esos fondos han ido decreciendo, no sólo en el poder adquisitivo de los docentes sino también en lo referido a recursos materiales y obras de infraestructura, perjudicando el normal funcionamiento y las becas que reciben los alumnos destacados y con bajos ingresos.
En el lugar también se entonaron las estrofas del Himno Nacional e hicieron uso de la palabra autoridades educativas.
Las voces de los protagonistas
Entrevistado por el móvil de FM Vos y Diario San Rafael en la manifestación, el ingeniero Augusto Roggiero, Decano de la FCAI-UNCuyo, consideró que la quita de apoyo económico a la educación pública por parte de la administración nacional del presidente Milei “ha sido una campaña planificada, pensada y ejecutada con el fin de desmantelar la esperanza de los estudiantes y sembrar un manto de escepticismo sobre la realidad”. Asimismo, destacó que la diferencia de asistentes en la marcha de ayer frente a la planteada hace unos meses se debió a que “muchos estudiantes debieron dejar de estudiar por no poder costearse la carrera”.
“Querer que nuestro país se desarrolle, que haya mejores condiciones económicas, sociales y ambientales, requiere de profesionales que solo pueden surgir de la Universidad Pública”, acotó Roggiero
A su turno, el decano de la UTN San Rafael, Ing. Roberto Vilches, declaró: “No entendemos la actitud del Gobierno nacional de confrontar y de atacar a la educación pública. No entendemos el destrato, esta forma de plantear las cosas. Nosotros no pretendemos hacer partidismo con estas marchas, pero sí buscamos sostener una política educativa que es beneficiosa para el país. No venimos a responder nada, no estamos ‘en contra de’, pero queremos destacar el costo social que estas políticas tienen”.
Respecto a la continuidad del trabajo en la UTN, Viches explicó que están funcionado “con la mayor normalidad posible. No está todo bien: no hemos podido terminar una obra que tenía que estar terminada hace meses, no podemos comprar insumos, las tarifas se nos han multiplicado por cuatro y los fondos no se incrementan. Por tanto, nuestra tarea se ve afectada profundamente”.
Por otro lado, algunos de los asistentes también dieron su punto de vista a Diario San Rafael.
Jimena Correa es estudiante en la UTN. “Tengo 20 años, estudio Ingeniería. No vivo en San Rafael, pero no podía ausentarme de algo como esto. Las universidades son tan importantes como los hospitales o la policía, porque la educación es igual de importante que la salud o la seguridad. Nadie coherente le quitaría recursos a un hospital y tampoco a una comisaría, si lo que se busca es que la gente esté sana y segura. Esto es similar: nadie le puede quitar derecho a educarse bien a los estudiantes, porque somos el futuro del país”, señaló. Claudio Puebla, un familiar que la acompañaba agregó: “Yo soy veterinario, estudié en Córdoba y me recibí hace poco. Le tengo que dar las gracias a todo un país que se esforzó para que yo estudiara, y sería una total injusticia que mi sobrina pierda los derechos que yo tuve en su momento”.
Tamara Suárez está terminando el secundario. “Tenemos que estar presentes, acompañar porque las universidades son el pasado, el presente y el futuro. Sin buenas universidades no tendremos buenos profesionales, eso es algo que nadie me saca de la cabeza”, manifestó y recordó que hace unos años tuvo que ser operada en Mendoza, y el cirujano que –literalmente– le salvó la vida, se formó en la Universidad Nacional de Cuyo. “De su calidad con el bisturí dependió mi vida, y eso fue gracias a su educación. Hoy también estoy acá por él”, amplió.
Julio Toledano también dio a conocer su postura y descontento. “Tengo 65 años, no tuve la posibilidad de estudiar, hoy en día tengo un kiosco, pero mis hijos sí estudiaron y fue gracias a todos los derechos que ganó el país con la educación. Hay que ser plenamente consciente de que esto va más allá de la política. No me gusta que haya banderas partidarias en estas cosas, porque acá no estamos evaluando si es mejor Milei o el kirchnerismo. Acá estamos hablando de Argentina”, indicó y añadió: “Yo voté a este presidente porque estaba cansado del Gobierno anterior, y no es algo de lo que me enorgullezca pero tampoco me arrepiento. Creo que algunas cosas se hacen bien y se van a seguir haciendo bien, pero cuando algo está mal, está mal y punto. Este es un ejemplo de algo que está mal” sentenció el sanrafaelino.
Ayer por la mañana, en la previa a la marcha en apoyo de las universidades públicas, en un recorrido por las principales arterias de la ciudad, el móvil de FM Vos 94.5 dialogó con transeúntes para obtener su perspectiva. El primer entrevistado fue Máximo, un joven de 18 años que trabaja y no estudia. Su respuesta reflejó una actitud de resignación: “La verdad es que yo mucho no sé, pero espero que tome la mejor decisión”, afirmó en referencia al presidente.

Tamara, una joven que también fue consultada, admitió no estar al tanto de la ley ni de su posible veto. “No lo he escuchado, no estoy muy informada sobre esto”, expresó con cierta sorpresa sobre el impacto que tendría en el financiamiento de las universidades públicas. A pesar de no conocer los detalles, la joven reconoció que las políticas educativas del presidente le generan dudas, diciendo: “Han habido muchos cambios durante su presidencia en el área de educación, algunos con los que no estoy muy de acuerdo”.
En contraste, Oscar, un comerciante que se mostró más informado sobre la situación, fue contundente en su posición. “Me parece algo muy injusto”, afirmó sin rodeos. Para él, el posible veto a la ley sería un golpe duro para la educación pública: “Hace años que se lucha por la educación pública y esto no tiene razón. No me parece bien”.
El debate no solo se centra en la falta o el exceso de información, sino también en el peso que tiene la educación pública en la identidad del país. Florencia, profesora de inglés, fue categórica al destacar la importancia de defender el sistema universitario público. “Lo mejor que tiene este país es la educación pública, y hay que defenderla”, afirmó. Además enfatizó que la posibilidad de estudiar es un privilegio que debería estar garantizado para todos los jóvenes. “Yo trabajo mientras estudio, y si no fuera por eso, no podría pagar mis estudios. La educación pública es lo que nos da la oportunidad de crecer”, expresó con gratitud, subrayando la necesidad de proteger lo que considera “uno de los mayores logros de Argentina”.
Gastón, por su parte compartió la misma visión crítica del gobierno. “Es un desastre el presidente. Se tiene que ir”, opinó, atribuyendo sus problemas no solo a esta ley, sino a lo que considera una gestión deficiente en general.
El recorrido por San Rafael reflejó una clara polarización en cuanto al conocimiento y la opinión sobre la ley de financiamiento universitario. Mientras algunos, como Oscar y Florencia, tienen posturas firmes y argumentadas, otros, como Tamara y Máximo, expresan cierta desconexión con el tema. Sin embargo, hay algo que parece unir a muchos: la convicción de que la educación pública es un derecho que debe ser preservado.







