María Candelaria Vergne: la violinista sanrafaelina que conquistó Japón con la Sinfónica Nacional Juvenil

La historia de María Candelaria Vergne, una joven violinista de 24 años oriunda de San Rafael, es un ejemplo de talento, perseverancia y pasión por la música. Aunque su vida ha sido un viaje lleno de retos, con esfuerzo y dedicación ha logrado destacarse en la música clásica y formar parte de la Sinfónica Nacional Juvenil, con la cual tuvo la oportunidad de viajar a Japón y cautivar a un público internacional.
Vergne comenzó su relación con el violín a una edad temprana, influenciada por su madre, quien fue su primera maestra. “Mi mamá estudió Fonoaudiología en Mendoza, pero siempre me cuenta que un día, mientras caminaba por la Facultad de Música, escuchó un violín y quedó fascinada. Así que decidió aprender a tocar”, relató Candelaria a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. “Ella no tocaba el violín desde siempre, sino que fue algo que la llamó de grande, y después, cuando nacimos mis hermanos y yo, nos quiso enseñar a través del método Suzuki, que está diseñado para niños pequeños.”
A pesar de haber dejado el instrumento durante diez años, retomó su estudio a los 16 y, a los 20, decidió profesionalizarse. “Hace cuatro años que me dedico al 100% al violín”, explicó. Este compromiso la llevó a mudarse a Buenos Aires, donde continuó perfeccionándose. Antes había intentado ingresar al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, sin éxito, pero su novio, también violinista, sí logró ingresar, lo que motivó a ambos a mudarse a la Capital.
En Buenos Aires, Vergne encontró nuevas oportunidades, una de ellas fue la Sinfónica Nacional Juvenil, a la cual se unió tras una audición en 2023. “La orquesta se renueva todos los años, así que en febrero de este año tuve que audicionar nuevamente, y quedé seleccionada. Justo este año la Sinfónica cumplió 30 años, y coincidió con un proyecto que llevaba cinco años gestándose: un viaje a Japón”, contó emocionada.
El viaje a Japón fue un sueño hecho realidad para la joven sanrafaelina. “En 2018, una soprano japonesa llamada Tako Tanaka vino a la Argentina y quedó maravillada con la orquesta. Dijo que quería llevarnos a Japón porque nuestra música la conmovió mucho”, detalló. Aunque el proyecto se retrasó por la pandemia y la guerra en Ucrania, finalmente se concretó este año, gracias al esfuerzo de muchas personas involucradas.
El primer concierto en Tokio fue un momento inolvidable. “Había compañeros que estaban llorando de la emoción mientras tocábamos. Fue increíble pensar hasta dónde puede llevarte la música”, recordó conmovida. El público japonés, conocido por su respeto y aprecio por la música clásica, no dejó de aplaudir por más de diez minutos, algo que impresionó profundamente a la joven violinista. “Hicimos un bis porque el público estaba de pie, aplaudiendo sin parar. Fue una experiencia única”, afirmó.
Durante su estadía en Japón, Candelaria también participó en un concierto didáctico dirigido a niños y niñas. “Tocamos ‘Pedregal Lobo’, de Ginastera, y otros temas. Los niños luego tuvieron la oportunidad de interactuar con los instrumentos. Fue un intercambio cultural muy hermoso, ver cómo se emocionaban con la música fue algo que nunca voy a olvidar”, sostuvo.
La experiencia en Japón no fue solo musical, sino también cultural. “Llegar a Tokio fue como estar en una película. Todo estaba increíblemente limpio, ordenado, la arquitectura era impresionante. Caminabas por la calle y veías edificios modernos junto a templos antiguos. Todo ese contraste entre lo nuevo y lo milenario era increíble”, describe Vergne. La comida también fue una parte memorable del viaje: “Era todo muy diferente, pero delicioso. Fue una experiencia inolvidable”.
Sin embargo, el viaje no estuvo exento de desafíos. “Tuvimos que cancelar un concierto en Kyoto por un tifón. También hubo temblores durante nuestra estadía. Pero los japoneses tienen una fortaleza increíble. A pesar de todo lo que han vivido, siempre siguen adelante”, reflexionó la violinista.
Aunque actualmente vive en Buenos Aires junto a su novio, también violinista, Vergne mantiene un fuerte vínculo con su San Rafael natal, donde comenzó a dar sus primeros pasos en la música. “En San Rafael no es tan común ver mujeres violinistas, aunque la movida cultural ha crecido mucho. Pero para seguir progresando tuve que mudarme”, explicó.
Finalmente, la joven violinista reflexionó sobre las posibilidades de vivir de la música en Argentina. “No es imposible, pero es muy difícil. Se necesita mucho estudio y dedicación para conseguir un puesto en una orquesta. Sin embargo, lo que nos mueve es la pasión. La música nos apasiona tanto que seguimos adelante, a pesar de las dificultades”, concluyó con optimismo.