Mariana Nannis dejó el hotel, vive en un departamento alquilado y le da de comer a los perros en un parque

Los días de Mariana Nannis en Buenos Aires transcurren con la expectativa de encontrarse cara a cara con su marido, Claudio Paul Caniggia, y dirimir cuestiones vinculadas a un eventual divorcio y a la decisión de ella de «salvarlo», con la que él no parece estar en un todo de acuerdo.

El astro futbolístico ya dijo públicamente que él no necesita ser salvado de nada, considera las acciones de su (¿ex?) mujer puro «terrorismo mediático» y por eso tiene al estudio jurídico de Fernando Burlando para detener la avanzada de ella, dispuesta a obtener una curatela judicial que le permita tomar las riendas de su vida, internarlo en una clínica de rehabilitación y llevarlo de nuevo a Marbella tan juntos como siempre.

Eran otros tiempos: cuando Mariana Nannis y Claudio Paul Caniggia estaban enamorados

Eran otros tiempos: cuando Mariana Nannis y Claudio Paul Caniggia estaban enamorados

Nannis considera que si su marido dejara la droga -según sus dichos- también abandonaría el entorno que incluye a una novia actual suya a quien calificó de «prostituta y drogadicta» (SIC) que lo lleva -por decirlo livianamente- por el mal camino.

Pero su operativo de rescate personal y matrimonial viene demorado, ante la ausencia de Caniggia en el país. El viernes trascendió en varios programas que el ex futbolista tenía 24 horas para regresar a Buenos Aires o sería traído por la fuerza pública. ¿A razón de qué? no terminó de explicarse, y la pirotecnia mediática continuará hoy con novedades en el caso.

Mientras tanto, Nannis abandonó el Hotel Alvear en el barrio de Recoleta, donde permaneció hasta el jueves pasado. De ser por ella se quedaría infinitamente allí, pero hoy, con las tarjetas de crédito y sus cuentas limitadas o bloqueadas, se hace difícil solventar ese lujo. La producción del programa de Susana Giménez, que la trajo invitada a contar su verdad, pagó los primeros días de alojamiento. En realidad las gentilezas corrieron por cuenta de la empresa Viacom, dueños de Telefe, porque ellos son quienes tienen contratados a sus hijos, los mellizos Charlotte y Alexander, para su reality Caniggia libre y por eso le dieron todas las facilidades a su madre.

Claudio Paul Caniggia y Mariana Nannis

Claudio Paul Caniggia y Mariana Nannis

Vencido el alojamiento en su suite de la avenida Alvear, la esposa de Caniggia fue a parar a un departamento alquilado en Santa Fe y Coronel Díaz, con sus lujos, pero ya no haciendo la vida de hotel cinco estrellas que adora. Desde el viernes es su vivienda, lejos de la zona de Puerto Madero donde la familia tiene sus departamentos en el complejo Faena que ella no pisa ahora.

«A Mariana le cuesta llorar, está muy angustiada. La última vez que la vi, hace pocos días, estaba más entera. El año pasado no pudo bajarse de un auto porque estaba golpeada; ella siempre tenía moretones, pero lo peor para ella fue la pérdida de un embarazo», confió a Teleshow su amiga personal Paola Romano, hija del peinador Miguel, que también atiende a Nannis en su maison, a tres cuadras, justamente, del departamento que hoy ocupa. Las amigas de ella dicen que la vieron golpeada más de una vez, en referencia a las denuncias de la mujer de Caniggia sobre la violencia de género que él ejercería sobre ella.

La explosiva entrevista de Susana Giménez a Mariana Nannis que desató la polémica

La explosiva entrevista de Susana Giménez a Mariana Nannis que desató la polémica

Nannis sale poco del departamento de Palermo pero una aventura la tienta a abordar las calles porteñas, frente a la mirada atónita de los vecinos y transeúntes que la reconocen detrás de gruesas gafas oscuras y en ocasiones algún sombrero. Es cuando camina por Coronel Díaz rumbo al cercano Parque Las Heras, al que acude a darle de comer a las palomas y a llevarle comida a perros abandonados.

Sabida es su obsesión por el proteccionismo animal, que ejerce en Marbella, pero nadie hubiese imaginado cruzarla en un parque de Buenos Aires llevándoles comida a los perritos sin hogar; completando la parábola de sus verdaderas intenciones: mientras espera rescatar a su marido, se entretiene con los animales.