El licenciado Matías Franco, analista económico y consultor especializado en pequeñas y medianas empresas, CEO Fundador deTienda 54dos, propone su mirada sobre el complejo escenario que atraviesa la Argentina. En una charla profunda, Franco analiza por qué la estabilidad del dólar —lejos de ser una debilidad— es la base necesaria para encarar las reformas de fondo que el sector privado reclama: la baja del «costo argentino», la flexibilidad laboral y un sistema tributario que deje de castigar al que produce.
Superar los problemas de «primera generación»
Para Franco, la discusión actual sobre la apertura económica o el nivel de actividad es posible únicamente gracias a que se han resuelto desajustes macroeconómicos que antes dominaban la agenda.
«Hoy podemos hablar de la situación de sectores específicos porque dejamos de discutir otras cuestiones básicas. Ya no discutimos el ordenamiento fiscal, ni el ordenamiento monetario con un dólar estable, ni un Riesgo País que perforó los 500 puntos, ni niveles descontrolados de inflación. Sin esto, no podríamos estar hablando de lo otro; seguiríamos atrapados en problemas de ‘primera generación’. Sin embargo, para que esta estabilidad permee a la PyME y al ciudadano de a pie, faltan las reformas de segunda generación que hoy están en el Congreso. No podemos analizar esta realidad sin dejar de ver que el gran problema no es China y la apertura de China, nosotros tenemos un gran problema que resolver de una gran deuda interna que es el costo argentino.», expuso al comienzo de la nota, explicando que la libre importación de todo tipo de productos que permitió el Gobierno nacional no perjudica la industria nacional ni los puestos de trabajo.
La trampa del sistema tributario: «Se paga para producir»
Uno de los puntos más críticos que señala el consultor es la asfixia fiscal que sufren las micro y pequeñas empresas, donde muchas veces se termina tributando sobre ganancias inexistentes.
«En Argentina rankeamos en el Top 5 de mayor presión impositiva. Aquí primero pagás y después ves si ganaste. Es tragicómico: se paga para producir y no para ganar; incluso pagás cuando perdés. Tengo el caso de un cliente, una micro-PyME de maquinaria de campo, que al cerrar balance se encontró con que debía pagar 80 millones de pesos en ganancias cuando sus últimos meses habían sido malísimos y no tenía liquidez», ejemplificó.
«Esa es la ‘mancha de humedad’ a la que nos acostumbramos y a la que le pusimos un marco como si fuera una obra de arte, pero es una situación anómala y enfermiza que hay que arreglar con una reforma tributaria profunda», declaró.

La estabilidad como activo:
Uno de los debates más intensos en el Círculo Rojo y entre los exportadores es el nivel del tipo de cambio. Sin embargo, desde la perspectiva de la consultoría PyME proponen desmitificar la connotación negativa del término «planchado».
«Hay que quitarle la carga negativa a la idea del dólar planchado. El problema histórico de Argentina no fue si el dólar valía 1.400 o 1.500 pesos, sino la falta absoluta de previsibilidad. Cuando el dólar sube un 20% en un día, se rompe la cadena de costos y se dispara la inflación. Si hoy un empresario de una PyME —que representa el 98% de nuestras unidades económicas— tiene la certeza de que el dólar fluctuará en una banda fija, puede finalmente sentarse a acomodar su economía, planificar inversiones y contratar personal. La predictibilidad es hoy una de las cinco necesidades principales de cualquier dueño de negocio», razonó.
Hacia un nuevo régimen para los medianos
El consultor enfatizó que la recuperación real vendrá de la mano de incentivos que no solo miren a las grandes inversiones, sino que protejan y fomenten al corazón productivo de las ciudades.
«Necesitamos que aparezca el Régimen de Incentivo para las Medianas Inversiones (RIMI), con beneficios impositivos y simplificación administrativa. Hoy cuesta más abrir una empresa en Argentina que en Chile o Estados Unidos, y eso no puede ser lógico», manifestó.
«La reforma laboral debe traer flexibilidad —quitándole la connotación negativa a la palabra— para que contratar sea simple y que, por ejemplo, un juicio laboral no quiebre a una PyME. Cuando estas fichas se muevan en su conjunto, vamos a ver si estas políticas eran las indicadas. Mi mirada es positiva, vamos por el camino correcto», completó el analista.







