Más empresas abren puertas a la inclusión laboral en San Rafael

En San Rafael, la pastelería Pastella recibió a Aldana, estudiante de APRID, para realizar sus prácticas profesionalizantes.

El gesto, celebrado por la institución y por la comunidad educativa, va más allá de una oportunidad de aprendizaje: es una señal clara de que el sector privado local puede y quiere ser parte de una inclusión laboral real.

Desde APRID destacaron que cada práctica “no es solo una experiencia laboral”, sino un entorno donde se valora el esfuerzo, se consolidan habilidades y se alimentan proyectos de vida.

En gastronomía —un rubro con fuerte cultura de equipo y ritmos dinámicos— la posibilidad de integrar diversidad en tareas concretas demuestra que la inclusión no es una excepción, sino una forma válida y sostenible de organizar el trabajo.

La inclusión laboral de personas con discapacidad mejora la cultura interna, promueve equipos más empáticos y colaborativos, y aporta nuevas miradas para resolver problemas.

También favorece la permanencia del talento, porque los equipos que se sienten orgullosos de su propósito tienden a cuidarlo y a cuidarse. Cuando un comercio abre espacio para prácticas, habilita trayectorias formativas reales, donde la persona aprende a ritmo propio, con apoyos definidos y objetivos alcanzables; y el negocio aprende a gestionar la diversidad con procesos claros, mejorando su propio estándar de calidad.

“Gracias por acompañar con tanto cariño este camino hacia una inclusión real y por creer en el potencial de cada persona”, dijeron desde APRID, remarcando el acompañamiento cariñoso y la confianza en el potencial de Aldana.

La invitación, ahora, es a que más comercios de San Rafael se sumen: la inclusión no es un eslogan, es una práctica cotidiana que transforma.