Con apenas 26 años, el sanrafaelino logró consolidar una escuela de capacitación que ya formó a más de 350 personas. Recientemente fue reconocido por el Concejo Deliberante tras representar a Argentina como jurado en una competencia internacional realizada en España.
La historia de Matías Corvalán está vinculada a un oficio que muchas veces pasa desapercibido, pero que resulta fundamental para numerosas industrias. A sus 26 años, el joven sanrafaelino se convirtió en referente de la capacitación en soldadura, liderando una institución que ya formó a cientos de personas y que hoy mantiene vínculos con profesionales de distintos países.
Recientemente, Corvalán recibió una distinción del Concejo Deliberante de San Rafael en reconocimiento a su trayectoria y a su participación como jurado internacional en una competencia de soldadura desarrollada en España, un logro poco habitual para un profesional del departamento.
En diálogo con FM Vos 94.5 y Diario San Rafael, recordó que su vínculo con la soldadura comenzó desde muy pequeño. “Yo arranqué desde los 12 años más o menos, conocí lo que era la soldadura. Mi papá siempre estuvo ligado a los oficios y me mostró mucho de ese mundo”, señaló.
Sin embargo, fue a los 16 años cuando decidió tomarse la actividad con mayor seriedad y comenzar una formación específica. “Me empecé a interesar un poco más en la soldadura profesional y me dediqué a formarme. Me he formado en distintos lugares, he viajado a Chile y prácticamente me formé allá”, explicó.
Ese camino de aprendizaje le permitió detectar una necesidad concreta dentro del mercado laboral. “Con el tiempo fuimos viendo la demanda que hay de falta de mano de obra de calidad y a raíz de eso nació lo que fue Incasol”, comentó.
La institución, cuyo nombre significa Instituto de Capacitación de Soldadores, funciona en Coronel Plaza 335 y está orientada a la formación de personal para distintos sectores industriales. “Nosotros formamos soldadores para todo lo que es la industria argentina, minera y petrolera”, indicó.
Corvalán destacó la importancia de profesionalizar el oficio y diferenciarlo de una práctica ocasional. “Cualquier persona puede soldar, pero no cualquiera es soldador. Hoy en día cualquiera puede comprar una máquina y pegar metal con metal, pero para ser soldador hay que estudiar”, afirmó.
En ese sentido, explicó que la actividad comprende una enorme cantidad de especializaciones. “Llevo más de 10 años formándome y me sigo formando porque la soldadura es un abanico muy amplio. Hay soldadura por fricción, por explosión, bajo el agua, inspección en soldadura e inspección de metales, entre muchas otras ramas”, detalló.
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la entrevista fue la referencia a la soldadura subacuática. Aunque todavía no se especializa en ese campo, reconoció que se trata de un objetivo pendiente. “Era un sueño que tenía cuando era adolescente. Es un trabajo muy complejo y muy insalubre porque el cuerpo se somete a diferentes presiones”, explicó. Sobre esa especialidad agregó que “se utilizan equipamientos especiales, tienen que generar una burbuja de oxígeno para poder ejecutar la labor del soldador y que se inicie el arco eléctrico”.

Estructura y proyección de Incasol
Actualmente, Incasol cuenta con una importante estructura de formación y un equipo de instructores especializados. Según explicó Corvalán, las clases son principalmente prácticas. “El 90 por ciento de nuestras clases son prácticas. Se dicta parte de teoría y parte de práctica”, sostuvo.
La escuela ya capacitó a más de 350 personas durante sus 4 años de funcionamiento. Además, recibe estudiantes de distintos puntos del país y también del exterior. “Hemos tenido alumnos de Inglaterra, Estados Unidos, México, Bolivia y de todas las provincias de Argentina”, destacó.
Los cursos cuentan con modalidades extensivas e intensivas. En el caso de quienes residen en San Rafael, pueden optar por programas que se desarrollan durante varios meses. Para quienes llegan desde otras provincias o países, existe una modalidad intensiva que permite completar las 100 horas de cursado en apenas 2 semanas.
“Los cursos apuntan a un nivel semiprofesional y profesional. Son cursos de 100 horas cátedra y están pensados para que la persona adquiera conocimientos sólidos”, explicó.
Experiencia internacional y reconocimientos
Más allá de la capacitación, uno de los momentos más importantes de su carrera llegó recientemente cuando fue convocado para participar como jurado en una competencia internacional de soldadura realizada en España.
La invitación surgió a través de Juan Carlos, instructor chileno que fue su formador y que actualmente es su socio. “Él ya había viajado a Europa y nos invitaron a una batalla de soldadura que se hace en España. Querían que el jurado fuera internacional”, recordó.
En ese evento participaron representantes de varios países. “Fuimos yo en representación de Argentina, Juan Carlos por Chile, Anderson por Perú y también una persona de Italia. Fuimos 5 personas de distintos países del mundo como jurado en ese evento”, comentó.
La experiencia internacional fue uno de los motivos que impulsó el reconocimiento otorgado por el Concejo Deliberante sanrafaelino. “Nos entregaron certificados y diplomas por personas destacadas de San Rafael en reconocimiento a nuestro esfuerzo y dedicación”, señaló.
Corvalán también reveló que días antes había recibido otro reconocimiento provincial. “Hace aproximadamente 2 semanas también me premiaron como persona destacada en Mendoza por esta trayectoria que llevamos”, contó.
De la frustración a la motivación
Detrás de esos logros hay una historia marcada por la perseverancia. El joven recordó que cuando quiso aprender el oficio encontró numerosas puertas cerradas. “Me arrimé a 4 talleres de colegas que sabían soldar y no me quisieron enseñar. Me cerraron las puertas de su taller”, relató.
Lejos de desanimarlo, esa situación se transformó en un motor para avanzar. “Como todo adolescente que quería progresar me frustré, pero la frustración la usé como motivación. Ahí nació la gana de poder transmitir todos los conocimientos que yo adquirí para todas las personas que están en la misma posición que yo estuve”, expresó.
Hoy, con una escuela consolidada, alumnos de distintos países y reconocimientos tanto a nivel provincial como departamental, Corvalán continúa apostando a la formación de nuevos profesionales. “La idea es poder capacitarnos al máximo para transmitirles a nuestros alumnos todos los conocimientos que nosotros adquirimos a lo largo de nuestra carrera”, concluyó.







