Mayra Cabrera presentó su renuncia a la presidencia del Consejo de Fútbol Femenino de la Liga Sanrafaelina de Fútbol, argumentando la falta de compromiso e interés por parte de la dirigencia. En una carta enviada al presidente de la Liga, Diego Martín, dejó en claro su descontento con la situación que atravesó durante su gestión.
“Me dirijo a usted y por su intermedio a quien corresponda, con el fin de presentar la renuncia a mi cargo de presidente del Consejo Femenino de Fútbol, debido a la falta de compromiso e interés que se manifestó no sólo de su persona sino también de su grupo de trabajo hacia el mismo”, expresó Cabrera en su nota, donde también mencionó que se la responsabilizó públicamente por errores derivados de la desatención hacia la disciplina. “Espero mayor compromiso con el fútbol femenino, por el bien de todos los que lo integran”, concluyó en la misiva.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Cabrera aseguró que su decisión no responde a una falta de interés de su parte, sino a la dificultad de gestionar en un contexto sin respuestas. “Se armó una subcomisión de fútbol femenino con varios participantes, pero evidentemente no se podía progresar. Siempre la responsable de las negativas o de las faltas hacia el femenino era yo”, afirmó.
Entre los principales problemas que se fueron acumulando, Cabrera señaló la falta de condiciones de igualdad respecto al fútbol masculino. “Las primeras divisiones de fútbol juegan con terna arbitral, a nosotros nos mandaban un solo árbitro, sin jueces de línea. Eso hace que no se pueda jugar seriamente”, manifestó. Además, contó que en una final un equipo perdió un gol lícito porque el árbitro no pudo verlo bien. “La pelota entró, picó adentro del arco y salió, pero sin asistentes no lo cobró”, relató.
Otro de los puntos que destacó es la postergación sistemática del fútbol femenino cuando había problemas de organización. “Cuando faltaban árbitros o había inconvenientes, lo primero que se suspendía era el fútbol femenino”, sostuvo. En ese sentido, explicó que las jugadoras se enteraban a último momento que sus partidos eran cancelados, lo que les generaba complicaciones laborales y personales. “Las chicas se pedían el día de trabajo para jugar un sábado a las nueve de la mañana y el viernes les avisaban que no iban a jugar”, ejemplificó.
Consultada sobre las declaraciones de Diego Martín, quien atribuyó la disminución del protagonismo del fútbol femenino a las dificultades de organización de las jugadoras, Cabrera fue tajante. “No comparto su pensamiento. Nosotros tuvimos, al igual que el masculino, cuatro equipos en el torneo regional, de los cuales uno, El Porvenir, llegó hasta Mendoza. Las chicas están comprometidas, entrenan, viajan, llevan a sus hijos a los partidos. Lo que faltó fue apoyo de la dirigencia”, enfatizó.
Asimismo, destacó casos emblemáticos como el del Club El Molino, cuyas jugadoras no contaban con cancha propia y, sin embargo, jugaron todo el año como visitantes. “Cedieron siempre la localía y viajaban a cualquier lado porque querían jugar. Eso es amor por el fútbol”, señaló.
Sobre su renuncia, indicó que, pese a que fue presentada formalmente, se argumentó que su mandato había finalizado el 31 de enero. “Me presenté el 3 de febrero a una reunión y me presentaron como presidenta del Consejo Femenino, pero después dijeron que mi cargo había vencido. Son cosas raras”, agregó.
Por último, afirmó no saber quién será su reemplazo, pero pidió que “sea mejor” y que “trabaje con más herramientas” para que el fútbol femenino pueda seguir creciendo. “No hace falta correr a alguien que trabajó bien, sino darle la posibilidad de seguir aportando. Directamente se me sacó de la Liga”, lamentó.







