Médicas

Padre José Ceschi

«Tomé la resolución de que nada me impediría estudiar medicina, e intentar hacer el máximo aporte a la ciencia médica. Sabía que no faltarían quienes no sólo censurarían que una mujer estudiara, sino que intentarían oponerse de un modo infame a indigno… Sus habladurías no conseguirán que me arrepienta de estudiar».
Hoy estas palabras suenan un tanto sorprendentes. ¿Qué problema hay si una chica estudia medicina; y más si lo quiere hacer con pasión? Pero fueron escritas a mediados del siglo XVlll por quien fuera la primera mujer en recibirse de doctora en medicina. Su nombre es Dorotea Christiane Leporin y consiguió su título el 12 de junio de 1754.
Tomo los datos de un matutino porteño:
«Nacida en 1715 en la ciudad alemana de Quedlinburg, Dorotea era hija de un médico y tenía varios hermanos. Cuando su padre realizaba visitas a sus pacientes, lo hacía acompañado de su hijo mayor, que se preparaba para estudiar medicina, y también Dorotea lo ayudaba yendo a las casas de los enfermos.
De esta manera práctica comenzó a interesarse por la ciencia médica y decidió obtener su título. Los tiempos no eran nada fáciles porque no había antecedentes de una mujer que fuera aceptada en la universidad y menos para estudiar medicina.
En 1733 una italiana llamada Laura Bassi se había doctorado en filosofía, en Bolonia, lo que constituía una verdadera excepción para la época. Este hecho animó a Dorotea, que solicitó un permiso especial al rey de Prusia para ser aceptada en la Universidad de Halle. La célebre universidad, fundada por los pietistas -un grupo protestante conocido por su riguroso ascetismo- fue una de las primeras en el mundo en introducir estudios científicos, tratando de separarlos de la alquimia y la astrología, que todavía tenían un enorme peso…».
Al contraer matrimonio con un diácono, Dorotea interrumpió sus estudios; pero luego volvió a las aulas, no sin tener que luchar contra prejuicios varios.
Dorotea representa un ejemplo estupendo de constancia. Esa misma constancia que hoy deben ejercer las estudiantes de medicina para incursionar en algunas especialidades tradicionalmente reservadas a los varones.

¡Hasta el domingo!

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