Medios y fines

La gestión de la cosa pública, que debería ser el eje de la política, parece ser un ítem cada vez más marginal en la agenda gobernante. En cambio, la fiebre internista y el posicionamiento como acólitos de las figuras que miden como candidatos a futuro, parece ocupar la mayoría del tiempo de los funcionarios. Es curioso verificar como, día a día, nos enteramos de encuentros y gestiones que tienen que ver con ese internismo feroz. En igual medida comienzan a escasear las reuniones de trabajo por temas de interés para la gente.

Es frustrante la sensación de que el principal trabajo de un gobernante parezca ser sólo encontrar el modo de permanecer en el poder. 

Entonces, aparece con claridad meridiana una idea: el poder no es ya un medio, en este caso para mejorar la vida de las personas, el poder se ha transformado en un fin, tener poder para seguir estando en el poder sin importar la forma ni el precio.