Mejoramiento climático: ¿verdadero interés o mero discurso?

El último año, y con la pandemia atravesando sustancialmente la vida humana, ha estado repleto de promesas y supuestos planes encaminados a frenar la crisis climática. Las empresas superemisoras –las que más contribuyen al calentamiento global– han impulsado una agenda cero neto (también denominado neutralidad climática, es decir, compensar lo que se emite) y han colocado esa máxima en el centro de sus estrategias climáticas. Ahora, un informe revela cómo esas promesas ocultan “de manera grotesca” planes climáticos insuficientes que, lejos de suponer una contribución, retrasarán la acción climática.
“La Gran Estafa” es un estudio publicado esta semana y elaborado por las organizaciones Corporate Accountability, The Global Forest Coalition y Amigos de la Tierra Internacional. Su principal conclusión es que los grandes contaminadores promueven una agenda cero neto para “retrasar, negar y engañar”.
De este informe se extrae que los objetivos de las empresas para lograr la neutralidad climática no suelen estar respaldados por ninguna sustancia real. Muchos de ellos son demasiado ambiguos y no implican una reducción de emisiones real o comportan una aritmética imposible en la que no hay suficiente tierra disponible para las compensaciones que se necesitarían para lograr el cero neto.
El estudio está construido a partir del análisis de los planes de una serie de industrias contaminantes clave, como las de los combustibles fósiles y de energía, la industria de la aviación y tecnológica, la de venta y distribución de bienes de consumo o la financiera y la agroindustria. También hace una revisión de algunas de las estrategias utilizadas por esas industrias para asegurar que su agenda cero neto se convierta en el punto más importante de la respuesta global a la crisis climática.
Así, la presentación concluye que las declaraciones y presuntos planes propuestos por compañías como Shell (petrolera), Wallmart (supermercados), BlackRock (inversiones) o JBS (carne) para lograr un mejoramiento climático no parecen tener demasiada aplicación práctica. Y cuando una declaración no se concreta en los hechos, no es más que un mero discurso.