Mendoza apuesta al crecimiento ganadero: financiamiento estratégico para forraje y retención de vientres

La ganadería argentina atraviesa un cambio de ciclo marcado por una demanda internacional sin precedentes y una recomposición de precios que busca ganarle la carrera a la inflación. En este escenario, Mendoza se posiciona no solo como una provincia de cría, sino como un actor con potencial de engorde propio. Roberto Ríos, director de Ganadería de la provincia y productor del sector, analiza el impacto de la apertura de mercados como China y Estados Unidos, la necesidad de aumentar el stock local y los planes oficiales para subsidiar tasas crediticias en lugar de otorgar subsidios directos. En diálogo con FM Vos 94.5, el funcionario advirtió que, aunque el precio del ganado en pie ha subido, el mercado ya empieza a encontrar su techo ante la competencia regional y la caída del consumo interno.
Tras años de rezago frente a los índices inflacionarios, la proteína animal argentina vive una primavera exportadora que tracciona los precios hacia arriba, impulsada por cambios en los hábitos de consumo de potencias mundiales. «Estamos viendo la situación muy bien. Llevábamos años sin copiar la curva de la inflación, pero hoy el mundo demanda más proteína animal. China, que antes consumía 4 kilos per cápita, pasó a consumir 8; hablamos de una población de más de 1.700 millones de habitantes. A esto se suma que en Estados Unidos pasamos de exportar 20.000 toneladas a 100.000. Hay mucha demanda y poca oferta, lo que genera una recomposición de precios necesaria para el productor», explicó Ríos apenas comenzó la charla.
«No obstante, y más allá de esos datos, todo tiene un techo. El valor del ganado en pie subió un 40% recientemente y no podemos irnos al otro extremo si queremos que los frigoríficos sigan siendo competitivos frente a los países de la región», continuó analizando.
El plan estratégico: forraje y retención
Para que Mendoza logre dar un salto en su capacidad ganadera, el foco de la gestión provincial se ha centrado en dos pilares fundamentales: la generación de alimento propio y la preservación estratégica de las hembras en los rodeos.
La producción de forraje es la base sobre la cual se asienta esta transformación. Roberto Ríos destacó el notable crecimiento que ha tenido San Rafael en este sentido. «Antes venía una sola máquina de Córdoba para picar maíz; hoy ya tenemos cinco operando en la zona y no dan abasto», contó en ese tramo de la entrevista.
El objetivo oficial es que los productores aprovechen las zonas bajo riego para volcarse masivamente al cultivo de maíz y alfalfa, asegurando así el sustento necesario para alimentar a los animales dentro de la provincia y evitar la dependencia de otras regiones.
En sintonía con la alimentación, la retención de vientres aparece como la herramienta clave para repoblar los campos. El plan busca incentivar que el productor no venda la totalidad de su hacienda, sino que guarde a la hembra para aumentar de forma sostenida la capacidad de parición y, por consecuencia, el stock ganadero general de Mendoza. Según Ríos, este crecimiento es esencial para recuperar los niveles perdidos tras los años de sequía que afectaron fuertemente al sector.
Finalmente, el esquema de financiamiento propuesto marca una diferencia respecto a gestiones anteriores. «No vamos a dar subsidios ni incentivos directos de caja». En cambio, el Estado provincial se encuentra estudiando un sistema para subsidiar las tasas de créditos bancarios. De esta manera, el productor es quien toma el compromiso del préstamo ante una institución financiera, mientras que la provincia alivia el costo financiero del mismo, permitiendo que una mayor cantidad de ganaderos puedan acceder a capital para tecnificarse o ampliar su producción”, subrayó el director de Ganadería de la provincia.

Consumo interno y el precio de la carne
A pesar del auge exportador, el consumo en Argentina ha mostrado una leve retracción, situándose cerca de los 47,8 kilos por habitante. El desafío es equilibrar lo que se envía afuera con lo que queda en la mesa de los mendocinos. «El argentino está acostumbrado a consumir carne y, de alguna manera, siempre está presente en sus festejos. Hoy exportamos mayormente cortes de ‘carne blanda’, mientras que el mercado interno demanda mucho asado. Debemos buscar alternativas para que el consumo local sea más accesible», reconoció el entrevistado.
«Muchos piensan que el autoabastecimiento bajará el precio por el ahorro en fletes, pero es un proceso lento. Mendoza tiene una Ley de Fomento desde hace 10 años que nos permitió pasar de engordar 5.000 novillos a 50.000, pero estamos estancados en esa cifra hace tres años. Queremos llegar a los 100.000», resaltó.
Hacia el horizonte 2030
La Dirección de Ganadería trabaja actualmente sobre un plan estratégico diseñado con metas realistas, partiendo de la premisa de que los ciclos biológicos de la hacienda no permiten resultados inmediatos y requieren una política de Estado sostenida en el tiempo.
El eje central de esta planificación es la meta de autoabastecimiento, con la cual se busca que Mendoza logre producir internamente el 30% de la carne que consume para el año 2030. Roberto Ríos es cauteloso pero firme respecto a este objetivo. «No somos exageradamente ambiciosos porque sabemos que este proceso va lento, pero estamos convencidos de que la inversión en pasturas y el manejo eficiente de los rodeos nos va a llevar a cumplir esa meta en los próximos años», vaticinó.
Este enfoque de crecimiento sostenible se apoya en una visión de largo plazo que prioriza la estabilidad del sector por sobre los resultados de coyuntura. La estrategia oficial apunta a un apoyo al sector que fortalezca cada eslabón de la cadena productiva, desde la cría en el secano hasta el engorde en zonas bajo riego. De esta manera, se busca que el productor mendocino deje de ser un mero espectador y se convierta en el principal beneficiario de la creciente demanda de proteína animal a nivel mundial, consolidando un esquema donde la riqueza generada por la ganadería permanezca y se reinvierta en la provincia.
La competencia con la región
Uno de los puntos de fricción actuales es el costo de la hacienda en pie en Argentina, que empieza a superar los valores de países vecinos, afectando los márgenes de los frigoríficos exportadores. «Como productor y como director les digo: esto va a tener un techo. No es que el precio va a seguir aumentando indefinidamente. Tenemos que cuidar el equilibrio para que Mendoza y Argentina sigan siendo opciones viables en el mercado mundial», manifestó Ríos.
«Mi compromiso es apoyar al sector buscando alternativas de financiamiento que permitan tecnificar la producción y asegurar que el stock crezca de manera constante, recuperándonos de los dos o tres años de sequía que nos golpearon anteriormente. Por eso es que estamos haciendo todo este tipo de nuevos planes, como de forraje y de retención de vientres», completó.