Mendoza avanza en un plan para enfrentar la crisis hídrica

El superintendente general del Departamento General de Irrigación, Sergio Marinelli, explicó que se realizó un diagnóstico de los recursos hídricos con la participación de profesionales de Irrigación. “Se trabajó en conjunto con un equipo técnico liderado por un especialista de San Rafael, el ingeniero Federico Liceno, quien actualmente se desempeña como director de clarificación hídrica de la provincia”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Además, indicó que el estudio incluyó proyecciones de oferta hídrica a cargo del instituto Ianiglia del CONICET y de Mekorot con el aporte de IREL.
Marinelli destacó que los resultados fueron similares en ambos estudios, por lo que se tomó como referencia el trabajo de Ianigla debido a que en el futuro se podrá actualizar con datos locales. “Cuando proyectamos la demanda al 2030, 2040 y especialmente al 2050, observamos que crecerá por el aumento poblacional, las mayores temperaturas y el incremento en el requerimiento hídrico de los cultivos”, señaló. A su vez, indicó que la oferta de agua, dependiente de la cantidad de nieve en la montaña, disminuirá considerablemente.
El informe de Mekorot indica que, para 2050, la demanda hídrica crecería entre un 9 y un 10%, mientras que la disponibilidad del recurso podría caer en un 17%. “Estamos trabajando con la previsión de un escenario extremo para asegurarnos de que no haya una situación peor a la proyectada”, explicó Marinelli. Sin embargo, enfatizó que se han identificado estrategias para reducir el impacto.
Una de las soluciones propuestas es la metodología de modelación hídrica con estimaciones actualizables cada cinco años, lo que permitirá planificar la distribución del recurso. “Venimos trabajando en el riego acordado y a demanda, que son sistemas escalables. Se prevé invertir en infraestructura pública, reservorios y tecnificación del riego”, explicó el superintendente. Según indicó, la primera etapa de inversiones estaría planificada hasta 2025 y la segunda, hasta 2035.
En cuanto a las cuencas más afectadas, Marinelli señaló que la del río Mendoza es la que enfrenta mayores dificultades debido a un fenómeno atmosférico que impide el ingreso de masas húmedas y reduce la cantidad de nieve. “El río Tunuyán está menos comprometido porque sus glaciares compensan la falta de nieve. En tanto, el río Diamante enfrenta problemas, aunque no del nivel del Mendoza, y el río Atuel tiene una situación un poco más favorable”, indicó.
El estudio también analiza la situación de la superficie cultivada en la provincia. “Si aplicamos todas las medidas, podríamos sostener la superficie cultivada actual, pero no la empadronada, que es mucho mayor”, advirtió Marinelli. En este sentido, explicó que Irrigación iniciará una revisión del registro de derechos de agua para definir con precisión qué extensiones están efectivamente siendo regadas.
CRISIS HÍDRICA
El impacto de la crisis hídrica en la agricultura es una de las principales preocupaciones. “El agua para consumo poblacional tiene prioridad, pero también hay ineficiencias en su uso. Si se optimizan las redes de distribución, se podría mantener el número actual de hectáreas cultivadas”, afirmó Marinelli. Además, indicó que se requiere compatibilizar el sistema público con la tecnificación en los campos para garantizar un abastecimiento eficiente.
Finalmente, Marinelli señaló que el sector agropecuario podría enfrentar cambios productivos debido a la disponibilidad de agua. “En Mendoza, algunos productores podrían migrar de viñedos y frutales a cultivos que requieran más agua, como chacras o pasturas”, mencionó. Agregó que en el sur provincial y en el este podría haber una integración entre la ganadería de cría y la recría en zonas de bajo riego.
“Este informe confirma la necesidad de contar con un plan estratégico para administrar el agua de manera eficiente en las próximas décadas. Las inversiones previstas son significativas, pero escalonadas, y permitirán garantizar la sostenibilidad del recurso”, concluyó Marinelli.