Mendoza en el top de delitos contra la integridad sexual

En lo que se refiere a delitos contra la integridad sexual, en el 2017, Mendoza fue la provincia con la tasa más alta en el país. Según estudios del Ministerio de Seguridad de la Nación, 96 de cada 100 mil habitantes fueron víctimas durante dicho período de algún hecho de estas características. Guaymallén y Las Heras están a la cabeza del ranking.

Dentro de los delitos contra las personas, vinculados a algún tipo de agresión sexual, el último informe de Estadísticas Criminales del Ministerio de Seguridad de la Nación, consigna a las violaciones (abuso sexual con acceso carnal consumado y sus agravantes) y otros delitos contra la integridad sexual (abusos simples o en grado de tentativa y el resto de los delitos encuadrados en el Título III del Libro II del Código Penal).

Con respecto a estos últimos, en 2017 Mendoza registró la tasa más alta a nivel nacional. Es decir, 96 de cada 100 mil habitantes fueron víctimas de este tipo de ofensas.

En lo referente a violaciones, Mendoza es la cuarta provincia con la tasa más alta (18 víctimas cada 100 mil habitantes).

A su vez, si se tiene en cuenta el número de víctimas registradas durante el mismo periodo, la provincia también se encuentra en la cima de la tabla con 1.854 víctimas, seguida por CABA (1.601), provincia de Buenos Aires (1.371) y Salta (870).

Además, si se considera el total de las víctimas y se desglosa ese número por departamentos, los más elevados se registran en el Gran Mendoza: Guaymallén (311), Las Heras (252), Maipú (226), Capital (181), Godoy Cruz (161) y Luján de Cuyo (161).

En tanto, los departamentos con menores cifras son Malargüe (15), La Paz (17), Junín (23) y Alvear (31).

El empoderamiento de las víctimas

Según consigna la Encuesta Nacional de Victimización del Indec del 2017, durante el 2016 los delitos encuadrados dentro de la categoría de ofensa sexual eran los menos denunciados, ya que solo el 12,5% de los casos reportaban este tipo de hechos ante la Justicia.

En ese sentido, los movimientos sociales a partir del #NiUnaMenos han empoderado, de cierta forma, a las víctimas que se animan cada vez más a denunciar circunstancias, cuanto menos incómodas, vinculadas a la integridad sexual.

Al respecto, la abogada Julieta Naciff aseguró que este tipo de casos se dan en todos los ámbitos y estratos, por lo que, según su experiencia, no corresponde a un sector en particular de la sociedad. Sin embargo, destacó que el empoderamiento de las víctimas “y que hayan tomando valor y credibilidad hacia su denuncia favorece para que otros no callen y salgan a denunciar”.

Según lo referido por la abogada, estos movimientos además han generado que “no sea más un tema tabú, de responsabilidad de la víctima o vergüenza, al contrario. Me saco esa mochila, lo cuento y ayudo al que le ha pasado, para que puedan tomar más valor y denunciarlo”

“En la actualidad, este tipo de hechos tiene cada vez más visibilización, pero hace un par de años, aún existía la duda con respecto a la denuncia. Hoy por hoy hablás en cualquier ámbito y, al menos, existe una persona cercana, que algún episodio de incomodidad o tipo de abuso ha sufrido, no solo las mujeres, los hombres también”, agregó Naciff en ese sentido.

Por su parte, María Alejandrina Román, sexóloga, licenciada en psicología, fundadora de Cepas (Centro de Educación, Pareja y Asistencia a la Sexualidad) Mendoza, destacó que tanto los movimientos sociales como las denuncias públicas alientan a las víctimas que “a veces están bajo silencio por el sufrimiento, la culpa o la vergüenza de hablar de este tema durante años”, por eso, al ver que “otros lo hacen, tienen el coraje y pueden hablar”. En ese sentido destacó que para una víctima de un abuso, poder hablar corresponde a una “liberación”.

Para la profesional de la salud es sumamente importante que el aparato judicial esté “aceitado y articulado” de forma que “las cosas vayan fluyendo y no se revictimice a la víctima”.

Si bien se trata de un proceso difícil de enfrentar para la víctima, y la denuncia puede implicar una cierta liberación, “es el primer paso, aparte de develar el secreto, de sanación. Por eso es de suma importancia que el Poder Judicial esté preparado para recibir a las víctimas, que sean tratadas con respeto y que no se las obligue a decir una y otra vez lo vivido, sino con una primera declaración o una cámara Gesell, en el caso de los niños, que sirva para seguir el proceso de la denuncia. Cuanto más se la respete judicialmente, con un apoyo terapéutico, la víctima puede ir sanando las heridas que han quedado de una situación de abuso”.

La prevención como conducta

Es de destacar que, ante una situación de agresión sexual, a través de la Dirección de Género y Diversidad, existen diversas herramientas para asistir a las víctimas como los 11 hogares de protección en toda la provincia, el patrocinio jurídico, las campañas y capacitaciones con el objetivo de profundizar las redes de detección y asistencia, entre otras.

Más allá de esto, Naciff destacó la importancia de la prevención y la educación sexual en todos los niveles educativos.

Román coincidió y destacó que es menester la conducta de prevención. “Si se acepta la educación sexual integral en todos los colegios, vamos a tener niños y niñas preparados en todos los ambientes, para evitar que estas situaciones ocurran. Creo que tenemos que llegar antes de que esto acontezca porque son hechos traumáticos que van a dejar lesiones de por vida en la futura sexualidad y en la futura persona”.

Fuente: El Sol