El reconocimiento internacional destaca el trabajo coordinado entre hospitales, sistema de emergencias y comunidad para mejorar la respuesta ante accidentes cerebrovasculares. El Hospital Schestakow obtuvo además una distinción por sus tiempos de atención.
La provincia de Mendoza recibió un reconocimiento internacional al ser distinguida como la primera Región Angels de Argentina, un logro que pone en valor el trabajo articulado del sistema de salud en la atención de accidentes cerebrovasculares (ACV). Gabriela Funes, directora del Hospital Schestakow, explicó los alcances de esta distinción y destacó el rol clave del trabajo en red para mejorar el pronóstico de los pacientes.
“La provincia recibió la mención de que es la primera región Angels en todo el país”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5, y agregó que “esto es un logro que nos invita obviamente a seguir trabajando para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes”.
El reconocimiento forma parte de la Iniciativa Angels, un programa internacional que busca optimizar la atención del ACV mediante la capacitación de equipos médicos, la implementación de protocolos y la concientización comunitaria. En ese sentido, Funes remarcó que el logro no es individual sino colectivo: “Para que seamos una región somos todo un equipo: la comunidad, todo el servicio prehospitalario donde están nuestras ambulancias, los hospitales y obviamente nuestras autoridades”.
En Mendoza, esta red incluye tanto hospitales públicos como privados, junto al sistema de emergencias, lo que permite una atención más rápida y eficiente. “Se ha protocolizado la atención de todos los pacientes código ACV, que es realmente una emergencia”, explicó, y subrayó la importancia de actuar con rapidez: “Si no actuamos con rapidez, un tercio de estas personas pueden morir y otro tercio queda discapacitado”.
El tiempo como factor determinante
La especialista insistió en la necesidad de modificar hábitos y mejorar la respuesta social ante los síntomas: “Tenemos que cambiarle la historia a nuestra población”. Además, remarcó que el ACV es una patología tiempo-dependiente: “El ACV es una enfermedad que depende del tiempo; o sea, mientras más rápido llegue el paciente, mejor. Cada minuto cuenta, porque mueren neuronas”.
Uno de los pilares del trabajo es la difusión de la campaña FAST, que apunta a reconocer rápidamente los síntomas y activar el sistema de emergencias. “Es muy importante que esto llegue a la comunidad”, señaló Funes, quien destacó también el rol de las escuelas en la difusión de esta información: “Lo que se está tratando es de crear conciencia, empoderar a nuestros niños y marcar una diferencia para la comunidad”.
Reconocimiento Diamante para el Hospital Schestakow
El Hospital Schestakow, en particular, ha sido reconocido por sus avances en los tiempos de atención. “Nuestro hospital recibió un nuevo premio. En el primer trimestre teníamos premio Gold y terminamos el año con un nuevo premio, el Diamante”, indicó. Estos logros reflejan mejoras concretas en la respuesta hospitalaria: “Hemos logrado mejorar un montón los tiempos”, afirmó, y ejemplificó que “llegamos a 17 minutos que tuvo un paciente desde la sala de espera hasta el tratamiento”.
En cuanto a los síntomas, Funes detalló que es fundamental reconocer señales como la caída de un lado de la cara, debilidad en un brazo, dificultad para hablar o pérdida de equilibrio. Ante cualquiera de estas manifestaciones, insistió: “Tenemos que lograr que ante las sospechas rápidamente se llame al 911”.
Además, aclaró que el ACV puede afectar a personas de distintas edades: “No respeta edades”, sostuvo, aunque indicó que “en mayores de 40 años es donde más incidencia tenemos”, sin descartar casos en personas jóvenes.

Proyecciones y el factor humano
De cara al futuro, el objetivo del hospital es avanzar en nuevas certificaciones: “Estamos tratando de ponernos en campaña para certificar nuestro hospital como un centro de ACV”, adelantó, con la meta puesta en 2026.
Finalmente, Funes destacó la dimensión humana del sistema de salud local, haciendo hincapié en el trabajo conjunto de todo el personal: “Estamos cerca de las 2.000 personas. Es un trabajo invisible”, expresó, y agregó que “la gente deja su corazón en estos pasillos las 24 horas de los 365 días del año”.
En ese sentido, subrayó que la atención sanitaria va mucho más allá del personal médico: “Siempre es como lo más visible el enfermero y el médico, pero atrás somos un montón”, afirmó, destacando la labor de administrativos, camilleros, personal de limpieza y otros sectores. “Estamos preocupados y nos ocupamos de la salud de los sanrafaelinos”, concluyó.







