Por primera vez, Mendoza cuenta con una cartera dedicada exclusivamente a la logística. La iniciativa, encabezada por la subsecretaría de Comercio, Industria y Logística, busca articular esfuerzos entre el gobierno, el sector académico y el privado para modernizar el sistema logístico provincial y atender desafíos históricos como los colapsos en el paso Cristo Redentor. “Siempre se entendió la logística como una cuestión de infraestructura, pero hemos decidido darle un enfoque integral, porque Mendoza es una provincia clave por su geolocalización y su rol en el comercio internacional”, expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 el subsecretario del área, Alberto Marengo.
La mesa público-privada está integrada por representantes del Instituto Tecnológico Universitario y la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo, junto al Polo TIC, que aporta su expertise en tecnología aplicada. Además, participan las cámaras empresariales más importantes de la provincia, entre ellas el Consejo Empresario Mendocino y la Federación Económica de Mendoza. Según explicó Marengo, esta gobernanza mixta permitirá “no solo diagramar la logística provincial, sino también definir objetivos claros y cumplirlos de manera coordinada”.
Entre las prioridades de la mesa destaca la creación de un observatorio de datos que permita medir el impacto de la logística en la economía provincial. “No contamos con estadísticas completas, pero sabemos que Mendoza es una provincia logística. Por ejemplo, aunque representa el 3,85 por ciento del Producto Bruto Geográfico nacional, tiene más del 11 por ciento de los camiones registrados del país y recibe el 75 por ciento de la carga del Mercosur que sale hacia el Pacífico”, detalló Marengo. Sin embargo, la falta de información consolidada dificulta la toma de decisiones estratégicas. “Queremos datos sobre seguridad vial, productividad, empresas involucradas y personas vinculadas al sector, desde transportistas hasta despachantes y agentes de carga”, añadió.
El colapso del paso Cristo Redentor, clave para el comercio internacional, es uno de los problemas más urgentes. “Siempre decimos que es un paso diseñado para seis botellas al que intentamos meter doce”, graficó el funcionario, quien destacó la necesidad de combinar tecnología e infraestructura para reducir los tiempos de espera tanto de transportistas como de turistas. Durante la temporada invernal, el paso sufre cierres frecuentes que agravan las demoras y generan pérdidas millonarias. En este contexto, la mesa trabaja en la incorporación de tecnologías como la interoperabilidad de datos entre los siete organismos que operan en el paso. “Hoy cada organismo tiene su propio servidor, lo que multiplica los tiempos. Si logramos que compartan un único sistema, agilizaríamos enormemente las operaciones”, explicó Marengo.
La discusión sobre el proyecto del paso Las Leñas también ocupa un lugar destacado en la agenda. Este paso, diseñado como un túnel de baja altura, promete operar durante todo el año, evitando los cierres por nieve que afectan al Cristo Redentor. “Es un proyecto prioritario, porque su altura no supera los dos mil doscientos metros, lo que lo hace óptimo para la carga y para la conexión con los puertos del Pacífico”, señaló Marengo. Sin embargo, el costo estimado de dos mil millones de dólares es un desafío. “Estamos de acuerdo en que es estratégico, pero dependemos de financiamiento internacional y de decisiones políticas a nivel nacional. Sin voluntad política, sigue siendo un gran deseo”, afirmó.
En paralelo, la mesa ya inició acciones concretas. Esta semana se realizó la primera reunión con representantes del sector privado para identificar demandas de información. También se comenzó a trabajar con universidades, aduanas y gendarmería para avanzar en soluciones tecnológicas en el paso Cristo Redentor. Según Marengo, las primeras medidas incluyen mejorar la interoperabilidad entre Argentina y Chile. “Hace poco participamos en un encuentro binacional con senadores, aduanas y migraciones de ambos países, y quedó claro que la tecnología puede ser un puente para resolver problemas históricos”, comentó.
A pesar de los desafíos, el subsecretario es optimista sobre el futuro de la logística mendocina. “Esta mesa es el espacio donde todas las voces se escuchan y las decisiones se legitiman. Estamos sentando las bases para un modelo logístico que potencie la economía de la provincia y mejore la calidad de vida de sus habitantes”, concluyó.






