La provincia de Mendoza ha logrado un avance trascendental en el campo de la donación de órganos al concretar su primer caso de donación en asistolia controlada. Este procedimiento, implementado en Argentina desde septiembre de 2023 tras una resolución del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), representa una modalidad innovadora que complementa a la tradicional donación en muerte encefálica.
Cecilia Quiroga, referente de la dirección del Instituto Coordinador de Ablaciones e Implantes de Mendoza (INCAIMEN), destacó la importancia de este hito. “Es una modalidad que se suma a lo que veníamos haciendo con la donación en muerte encefálica. Consiste en realizar la extracción de órganos tras constatar el fallecimiento bajo criterios cardiológicos, es decir, cuando el corazón llega a un paro cardíaco”, relató a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
En este caso específico, Mendoza realizó su primera donación pediátrica en asistolia controlada, que también es la tercera a nivel nacional dentro de este grupo etario. “Nos llena de satisfacción haber podido trabajar en equipo con la terapia intensiva para llevar adelante este procedimiento. Es una instancia que, aunque ocurre en un contexto de pérdida, permite transformar ese dolor en algo tan positivo como salvar vidas”, añadió Quiroga.
La modalidad de asistolia controlada implica la decisión previa de limitar los esfuerzos terapéuticos cuando un paciente no tiene posibilidades de recuperación, una medida contemplada en la legislación argentina bajo la Ley de Muerte Digna. En caso de que el paciente haya expresado en vida su voluntad de donar órganos o no haya manifestado su negativa, como establece la Ley Justina, se lleva adelante este procedimiento.
“Los órganos más comunes que se extraen bajo esta modalidad son los riñones. Hasta ahora, en el noventa por ciento de los sesenta y cuatro operativos realizados en Argentina, han sido riñones. En dos ocasiones, también se logró extraer hígados, uno de los cuales fue implantado con éxito en el Hospital Garrahan”, detalló Quiroga.
Además, compartió una anécdota que refleja el impacto directo de este trabajo: “Recibí un mensaje del médico de cabecera de uno de los pacientes que recibió un riñón y me contó que ya se iba de alta. Los órganos extraídos bajo esta modalidad han mostrado una evolución muy favorable”.
La implementación de la donación en asistolia no solo permite ampliar la disponibilidad de órganos, sino que acerca a los equipos médicos a una labor conjunta y comprometida con el objetivo de salvar vidas. “Este procedimiento tiene una complejidad técnica y logística importante. En países como España, que llevan años aplicándolo, ya representa entre el cuarenta y el cuarenta y cinco por ciento de las donaciones. Allí incluso realizan extracciones cardíacas bajo esta modalidad, algo que todavía no hemos implementado en Argentina”, explicó Quiroga.
A pesar de estos avances, las listas de espera siguen creciendo en todo el país, un desafío constante para el sistema de salud. “En Argentina, no logramos igualar la cantidad de trasplantes con el número de pacientes que ingresan cada semana a la lista de espera. Por eso, la donación en asistolia es una respuesta necesaria. Aunque los pacientes con insuficiencia renal pueden sobrevivir con diálisis, su calidad de vida es muy limitada”, señaló Quiroga.
El trabajo conjunto entre los equipos de terapia intensiva y los organismos de procuración de órganos resulta fundamental para sostener esta modalidad. “Los profesionales de las terapias intensivas son claves. Ellos evalúan y mantienen a los posibles donantes, además de notificar a los equipos de procuración. En Mendoza, hemos fortalecido este vínculo, lo que ha permitido alcanzar logros como este”, afirmó la doctora.
Con respecto al futuro, Quiroga expresó su esperanza de que esta modalidad continúe expandiéndose: “Desde Nación y la provincia apuntamos a que la donación en asistolia crezca. Ya ha incrementado en un diez a un quince por ciento la cantidad de órganos disponibles, y esperamos alcanzar un veinticinco por ciento más en los próximos años. Es una forma de dar una respuesta concreta a las personas que esperan un trasplante para mejorar su calidad de vida”.
Finalmente, subrayó la trascendencia emocional de este tipo de donaciones. “Aunque no paliemos el duelo, transformar una muerte en la posibilidad de salvar otras vidas le otorga un sentido más profundo a ese momento. Creo que es un cierre maravilloso para una vida que, al final, sigue ayudando a otros”







