Mendoza se encuentra entre las tres provincias con menores registros de nacimientos

La provincia experimenta una de las disminuciones más significativas en la tasa de natalidad a nivel nacional. Entre 2014 y 2022, la cantidad de nacimientos cayó un 41%. Jujuy y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son las otras regiones con registros similares.
Mendoza registró un marcado descenso de la tasa de nacimientos, con números que marcan una caída del 41, ubicándose así entre los territorios con menores cifras junto a Jujuy y Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Natalia Courtis, directora de Maternidad e Infancias de Mendoza, abordó este fenómeno con una perspectiva integral. “No es algo exclusivo de la provincia. La disminución de los nacimientos es una tendencia mundial”, graficó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
“Esta situación impacta en la tasa de reemplazo poblacional, un indicador clave para mantener el equilibrio demográfico. Si bien cada región tiene sus particularidades, este fenómeno está relacionado con factores como el acceso de las mujeres a la educación superior, la incorporación al mercado laboral y las decisiones familiares respecto a la maternidad”.
En Mendoza, los datos revelan una caída pronunciada: de 34.000 nacimientos en 2019 a 20.158 en 2023. Este descenso sitúa la tasa de fecundidad en aproximadamente 2,1 hijos por familia, apenas por debajo del 2,2 necesario para mantener la población estable. “Es importante destacar que el promedio nacional también refleja esta tendencia”, indica Courtis. “Sin embargo, también debemos considerar los embarazos adolescentes, una problemática que persiste y merece especial atención”.
Respecto a la tasa de fecundidad adolescente, Courtis precisa: “Si bien ha habido una leve disminución, no es tan significativa como en el resto de los grupos etarios. Esta situación tiene un fuerte impacto en el desarrollo de las adolescentes, ya que un embarazo temprano implica deserción escolar, menores oportunidades laborales y riesgos biológicos”. La funcionaria subrayó que los esfuerzos del gobierno provincial están orientados a reducir esta problemática mediante programas de educación sexual y acceso gratuito a métodos anticonceptivos.
Las cifras son contundentes: el 85% de las adolescentes de entre 15 y 19 años que se embarazaron no utilizó métodos anticonceptivos, mientras que en menores de 15 años, esta cifra asciende al 77%. “En los casos de menores de 15 años, se investiga si el embarazo fue producto de situaciones de violencia sexual, ya que esto conlleva otras variables a considerar”, aclara Courtis.
En cuanto al acceso a la salud sexual y reproductiva, Mendoza ha avanzado en garantizar la disponibilidad de métodos anticonceptivos y en promover la educación sexual integral. “El acceso libre y gratuito a estos servicios ha contribuido enormemente a la disminución de nacimientos no deseados”, comenta la directora.
Otro aspecto relevante es el impacto de la legislación sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Courtis afirma: “La ley de IVE no ha incrementado el número de abortos, pero sí ha reducido significativamente la mortalidad materna asociada a procedimientos clandestinos y sus complicaciones. Esto es un logro importante en términos de salud pública”.
La situación económica también juega un papel crucial. “Hoy en día, muchas familias priorizan otras metas antes de considerar la maternidad. Esto incluye disfrutar de una mayor calidad de vida o alcanzar objetivos profesionales”, reflexionó Courtis. Esta tendencia a postergar la formación de una familia se alinea con patrones globales, donde factores culturales, económicos y sociales están redefiniendo las decisiones reproductivas.
En el contexto nacional, las provincias del noroeste, como Chaco y Formosa, presentan las tasas de fecundidad más altas del país. “Estas regiones también registran mayores índices de embarazos adolescentes, lo que plantea un desafío adicional para las políticas públicas”, agregó.
Mendoza enfrenta así un panorama complejo que demanda acción en múltiples frentes. Desde la promoción de la educación sexual integral hasta la garantía de derechos reproductivos, la provincia trabaja para adaptarse a las nuevas realidades demográficas. “Es un momento clave para reflexionar sobre las políticas que necesitamos para el futuro, con el objetivo de garantizar una sociedad equitativa y sostenible”, concluyó Courtis.