Mendoza se prepara parael calor extremo: el impacto en adultos mayores y la necesidad de infraestructura verde

El Gobierno de Mendoza, a través del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, está impulsando el programa «Gran Mendoza Resiliente frente al calor urbano». La iniciativa busca generar diagnósticos y estrategias para enfrentar los desafíos que el cambio climático, manifestado en olas de calor más intensas y frecuentes, plantea a la ciudadanía, especialmente a la población más vulnerable.
Matías Dalla Torre, director de Planificación del gobierno provincial, detalló que el programa surge de la necesidad de investigar y prepararse ante una situación nueva cotidiana que afecta a los mendocinos. «Se trata de una iniciativa interinstitucional que forma parte del proyecto Gran Mendoza Resiliente frente al Calor Urbano. El mismo está siendo desarrollado junto a CIPPEC», explicó Dalla Torre a FM Vos 94.5.
«Esta alianza, que ha conseguido financiamiento del organismo internacional World Countries, posiciona a Mendoza (junto a Buenos Aires, Córdoba, Rosario y San Miguel de Tucumán) como una de las ciudades que estudiará el impacto de las olas de calor en la salud de los adultos mayores», agregó.
Luego, comentó que los primeros diagnósticos ya arrojan datos contundentes sobre el agravamiento del fenómeno. «En estas olas de calor se incrementa un 13% el riesgo a morir por parte de esta población, que es la más vulnerable, y son los adultos mayores», indicó.
«El trabajo, realizado con una mesa interinstitucional que incluye al CONICET y gobiernos municipales, ha comprobado que el casco urbano de Mendoza en enero tiene una diferencia de 10 grados con la periferia debido al efecto del hormigón y la falta de infraestructura verde», destacó el entrevistado.

El rol vital de la planificación urbana y los espacios verdes
Dalla Torre enfatizó sobre la importancia fundamental de la infraestructura verde en la planificación de las ciudades y el desarrollo urbanístico. «El análisis con imágenes satelitales, por ejemplo, ya detecta que los grandes centros comerciales (con vastos estacionamientos de hormigón) son zonas de mayor concentración de calor. El plan de trabajo busca geolocalizar a la población vulnerable para conocer, entre otras cosas, a cuánto se encuentran de un espacio verde», contó.
«Existe una regla teórica, que dice que cada vivienda debe estar lo más cercano posible o a 300 metros de un espacio público. Cada vivienda debe tener enfrente tres forestales», expuso el director de Planificación del gobierno provincial.
«Estas reglas, que antes podían parecer exageradas, hoy cobran muchísima importancia en la planificación urbana. Además de fomentar los espacios verdes, se evalúan intervenciones menores, como el uso de pintura reflectaría en lugares públicos para mitigar el impacto del sol», añadió al respecto.

Estrategias a corto y mediano plazo
Según Dalla Torre, el programa propone entregar a corto plazo dos productos centrales para aumentar la resiliencia de la provincia. «Una estrategia fundamental es poner en marcha un protocolo de actuación frente a una ola de calor. Con esto me refiero a la aplicación de medidas de comunicación concretas y específicas dirigidas a la población vulnerable y a los actores que prestan servicios de cuidados y enfermería», resaltó.
«El otro eje hace referencia a las estrategias urbanistas. Sobre este punto, se piensa en programar refugios climáticos (espacios públicos como centros deportivos o terminales de ómnibus) que puedan ser usados por la población para refrescarse durante las horas pico de calor», amplió.
A su vez, Dalla Torre advirtió sobre el cambio sistémico que enfrenta la provincia, donde el aumento de la demanda de agua por el calor choca con una oferta hídrica cada vez más restrictiva debido al impacto del cambio climático en los caudales de los ríos. «Tenemos esta disyuntiva, que por un lado vamos a tener más calor, mayor demanda de agua, pero a su vez tenemos una oferta del recurso cada vez más restrictiva», manifestó.
Para abordar esta complejidad, se está impulsando la construcción sustentable en los códigos de edificación municipales, promoviendo la incorporación de vegetación xerófila (autóctona) y mejores sistemas de aireación en las viviendas. «El objetivo es claro, convertirnos más resilientes frente a estas cuestiones», completó.