Lo que alguna vez fueron hectáreas cultivadas con duraznos, damascos, ciruelas, peras y uvas, hoy se convirtieron en espacios con alfalfa, maíz, sorgo y otros forrajes.
La realidad agrícola sanrafaelina cambió drásticamente. La fruticultura viene cayendo significativamente en hectáreas cultivadas mientras que el forraje no para de crecer.
Según los últimos datos oficiales, en Mendoza se registran unas 33.682 hectáreas forrajeras de las cuales 26.782 se encuentran en el Sur. San Rafael, Alvear y Malargüe concentran casi el 80% de esta producción.
En este marco, en la jornada de producción de forraje bajo riego realizada en las últimas horas en nuestro departamento se destacó que este es el camino hacia la “reconversión” del sector, apuntando fuertemente a la agroganadería.

Es que el segmento ha crecido mucho en las últimas dos décadas y tiene mucho potencial para seguir adelante.
Andrés Vavrick, delegado en la zona Sur del Ministerio de Producción lo dejó claro. “Necesitamos una reconversión hacia la agroganadería, una actividad que tiene muchísimo futuro y ventajas concretas para nuestros productores y en la cual Mendoza cuenta con las condiciones naturales para ser muy competitiva”, resaltó.
Tras la recorrida por dos establecimientos productivos (Renacer Las Moras y Andes Seña) el funcionario remarcó que “son realmente exitosos y son el faro que indican hacia dónde debe ir Mendoza, principalmente esta región de la provincia”.

El planteo del sector estatal es clave, seguir avanzando en este tipo de proyectos, incluso poniendo a disposición líneas de crédito.
El crecimiento del forraje bajo riego no se detiene. En el sur mendocino es donde más se está desarrollando, porque la ganadería tiene más peso y el precio de la tierra es más competitivo que en otras zonas.
RECAMBIO HACIA EL MUNDO FORRAJERO – GANADERO
Muchas de las tierras fértiles con derecho a riego con montes de frutales o viñedos terminaron abandonadas por las contingencias climáticas o por los bajos precios de las economías regionales. Muchas de ellas ya tienen forrajes.
Uno de los beneficios es que el ensilado de maíz, sorgo o alfalfa es “almacenable” y se puede elegir cuando usarlo para la ganadería, la otra actividad fuerte que registran Alvear y San Rafael.

Esto sin contar que se están logrando excelentes rindes en producciones eficientes. En maíz con riego por goteo se registran hasta 60.000 kilos picados por hectárea.
Días atrás el propio gobernador reconoció que la actividad forrajera tiene “la potencialidad que no tenemos en la agricultura, que no tenemos en el petróleo, que no tenemos en la minería… Podemos ocupar el 70% de nuestra extensión con esta actividad”, dijo.







