La conectividad es fundamental para la provincia de Mendoza y una deuda pendiente de hace años que debe solucionar.
La buena noticia es que en el Norte se viene trabajando mucho impulsando la mejora de conectividad con San Juan mediante la autovía de la Ruta 40.
A esto hay que sumarle la creciente conectividad aérea desde El Plumerillo, los proyectos para ampliar y modernizar el paso Cristo Redentror hacia Chile y la existencia de la doble vía a San Luis.

En contrapartida el Sur sigue esperando. Más allá del potencial existente en la región, las necesarias obras de infraestructura no llegan y la “frontera” es más difícil de atravesar.
Hoy Neuquén es una de las provincias económicamente más funcionales del país y -a pesar de estar muy cerca de nuestra región- la conectividad es compleja.
Son más de 300 kilómetros de frontera mendocina – neuquina que -al día de hoy- parecen más infranqueables que la Cordillera de los Andes.
UN PANORAMA DESALENTADOR
Es que actualmente no existe servicio aéreo que conecte a Neuquén con el Sur de Mendoza, mucho menos ferrocarril y las frecuencias de colectivo son muy limitadas.
Esto último tiene que ver con la falta de desarrollo rutero. Hoy el camino “más viable” para hacer el cruce interprovincial es por la Ruta 151, saliendo desde Alvear y cruzando una parte importante del territorio de La Pampa.

Esto pese a que existen dos caminos directos desde Mendoza que nunca se pavimentaron. Uno es el conocido caso de la Ruta 40 desde Bardas Blancas a Ranquil Norte, poco más de 100 kilómetros de camino de suelo natural que “sacan las ganas” de viajar.
Por allí circulan camiones y colectivos, aletargando un viaje que debería ser mucho más simple. El proyecto de su asfaltado sigue durmiendo “el sueño de los justos”, pese a que conecta dos zonas importantísimas de la cuenca hidrocarburífera nacional.
El otro caso es la Ruta 180 que sale desde El Nihuil, atraviesa Malargüe y “cae” a solo un par de kilómetros de Rincón de los Sauces, la denominada “Capital del Petróleo”.
De más está decir que hay muchos sanrafaelinos y alvearenses que se han mudado a estas locaciones en busca de trabajo y sueldos más “jugosos”
Mientras el norte neuquino crece a pasos agigantados de la mano de los hidrocarburos, el sur mendocino sigue esperando obras de infraestructura que le permitan fortalecer sus vínculos y aprovechar el fuerte crecimiento de los “vecinos”







