En un nuevo capítulo de la compleja relación entre la producción nacional y las importaciones, el gobierno argentino ha anunciado una serie de modificaciones al sistema de medidas antidumping. Estas medidas, diseñadas para proteger a las industrias locales de prácticas comerciales desleales, han generado un intenso debate en los últimos días.
La reforma al sistema antidumping busca reducir abusos y mejorar la competencia entre productos. Para ello, el principal cambio es que se estableció un plazo de tres años como máximo de duración para las medidas antidumping, con la posibilidad de una única extensión de dos años. Hasta ahora podían renovarse ilimitadamente.
La Unión Industrial Argentina (UIA) ha recibido con beneplácito esta decisión, destacando la importancia de salvaguardar el tejido productivo nacional frente a la competencia desleal proveniente del exterior. Los representantes de la entidad empresaria han subrayado que los plazos más cortos para la implementación de estas medidas brindarán mayor agilidad a los procesos y permitirán una adaptación más rápida a las dinámicas cambiantes del mercado global.
Sin embargo, también, la UIA ha sido enfática al señalar que las medidas antidumping no son las únicas responsables de las diferencias de precios entre productos locales y extranjeros. En este sentido, la entidad ha apuntado a una combinación de factores que inciden en los costos de producción, como la alta carga impositiva, el costo de la energía, y la falta de infraestructura.
«A las medidas antidumping siempre hay que ubicarlas dentro de un contexto. Las medidas antidumping en Argentina son impuestos adicionales que se aplican a las importaciones de ciertos productos para evitar que su precio sea menor al valor normal. El objetivo es proteger a los productores nacionales. En ese sentido, fundamentalmente la gran amenaza en el mundo es China. Más que nada por el valor del precio de los productos y el sistema de financiamiento que el gigante asiático tiene. Por ejemplo, a lo mejor el valor de una bicicleta es de 8 dólares y el mismo insumo de metal es de 7,50 dólares. No se puede competir con ese valor cuando el insumo ya es prácticamente más caro que el producto terminado. Por eso, los países generan medidas restrictivas con la aplicación de un arancel al ingreso de determinado producto. Lo que se busca es que los países no tengan balanzas comerciales negativas», explicó a FM Vos 94.5 Mauricio Badaloni, empresario transportista mendocino y directivo de la UIA.
«En nuestro país hace varios años que tenemos medidas restrictivas. Actualmente Argentina tiene 94 medidas antidumping vigentes, de las cuales más de la mitad están dirigidas a productos chinos. En este caso, lo que ha hecho el gobierno nacional es reducir el plazo de las verificaciones previas de 12 a 8 meses y limitar la duración de las medidas a 3 años, con una posible extensión de 2 años. Ahora, las evaluaciones se harán de forma más periódica. Si bien estamos de acuerdo con la resolución, hay que estar atentos al ingreso de los productos chinos. Hay que tener cuidado porque debido a su bajo precio pueden afectar al desarrollo de la industria nacional. Las industrias que se quedan en el camino por lo general no vuelven a reactivarse», advirtió.
Por otra parte, aseguró que este tipo de medidas no son las que explican las diferencias entre precios locales y de productos similares en el exterior. «Argentina es uno de los países que mayor presión tributaria tienen. Padecemos cerca de 160 impuestos cuando en la mayoría de las naciones tiene como máximo cinco o seis. Ingresos brutos no existe en ninguna parte del mundo. Hay que nivelar la cancha, un Estado más chico debería demandar menos impuestos», consideró Badaloni.
«Me parece que lo más sano es trabajar para tener una industria más competitiva, pero para ello debe contar con las herramientas necesarias. A veces la gente se pregunta por qué un litro de leche es más caro en Argentina (país productor) que en Chile, y la respuesta es sencilla. El problema son los impuestos. Lo mismo sucede cuando uno adquiere un pasaje en avión, las tasas impositivas cuadriplican su valor con respecto al de otros países. Lo mismo sucede con el valor del combustible», identificó.
Asimismo, aseveró que la industria argentina enfrenta múltiples obstáculos a la hora de producir. «Contamos con costos logísticos tres veces superiores a los de otros países, y limitaciones de financiamiento. Además de impuestos en cascada en la cadena productiva. El problema de la Argentina es que van en contra de los sectores que producen y del sector privado. Hay que rebajar y eliminar impuestos. El costo de la energía eléctrica es cara porque lleva consigo un alto coeficiente de impuestos», manifestó el referente empresarial de Mendoza.
«Son todos condimentos en contra. Es como que te manden a competir en los Juegos Olímpicos y tengas que correr con una mochila puesta. Hay que avanzar sobre una readecuación impositiva y el financiamiento. En los últimos 20 años los bancos solamente le han prestado al sector privado un 5 % del total de la masa financiera. El resto se lo ha prestado al Estado. El sector empresarial no tiene la culpa de los precios de los productos argentinos. Más de la mitad de lo que se paga por un producto son impuestos. El gobierno todavía no ha podido eliminar muchos de ellos porque todavía el peso del Estado continúa siendo muy costoso. Tenemos que ser prudentes y trabajar sobre ese aspecto. Si se reducen los impuestos los productos tendrán un menor precio y a la gente le va a rendir más el salario «, expresó al cierre del reportaje.







