Por Enrique Mario Barrera
Unos reclaman que el agua en Mendoza no se use para minería y otros necesitan agua para ese fin y mientras tanto en el Río Grande en Malargüe 34 m3/s que nos pertenece por ley pasan de largo, sin aprovechar, directo al mar.
Portezuelo del Viento ya es pasado y solo queda analizar el tema del derecho a utilizar los 34 m3/s que la justicia determinó que le corresponde a Mendoza del Río Grande en nuestro sur provincial, como todos sabemos.
Lo primero que debemos recordar que el Río Grande y el Barrancas son tributarios del Río Colorado que después de recorrer tramos de territorio de Mendoza, Neuquén, La Pampa, Río Negro y Provincia de Buenos Aires desagua en el océano Atlántico a través de un delta ubicado a unos 100 kilómetros al sur de Bahía Blanca, aportando al mar muchos m3/s de agua dulce, un verdadero despropósito.
Hace un tiempo atrás quedó trunco el aprovechamiento del río mendocino y al no construirse Portezuelo se comenzó a invertir parte del dinero que estaba destinado para ello en otras obras; el tema del dique quedó en el olvido y junto con ello el Trasvase del Río Grande al Atuel.
Vivimos tiempos de cambio climático; los últimos datos que hay sobre las reservas de agua de nuestra provincia indican que los glaciares de la parte de la cordillera del sur mendocino han perdido superficie y volumen en las últimas 4 décadas y eso repercute en forma negativa en la cantidad de agua que dispondremos en el futuro cercano.
En estos tiempos de disminución de reservas hídricas que se padece, no solo en el sur mendocino sino en la totalidad de la provincia, no podemos darnos el lujo de seguir perdiendo ese muy vital elemento.
Debemos tener muy en cuenta que los glaciares pueden desaparecer en el futuro, como lamentablemente ha ocurrido en la cordillera norte y centro de Chile, donde se ha planificado racionalización de recurso en varias zonas muy pobladas.
El volumen de los glaciares que alimentan a los ríos Diamante y Atuel van disminuyendo lentamente, al igual que los que originan al Río Grande y por lo tanto se hace necesario ir cubriendo esa disminución de caudal para lo que resultaría importante realizar una toma de caudal en el último río mencionado, para retener ese líquido vital en algún reservorio natural mediante un valle inundable controlado.
Cuando se hablaba de trasvase se daban opiniones con soluciones muy costosas, la mayoría con ideas de gran costo, puesto que requerían túneles y canales de muchos kms de largo y tal vez una solución más práctica y de menor costo sea ubicar ese valle inundable cercano al curso del río y realizar una toma de caudal para enviarlo allí, por supuesto que ese valle cuando se llene hará correr el agua por gravedad en dirección a algún arroyo o río cercano que lo dirija a cursos de agua de los que conocemos.
El embalse de agua en ese valle inundable permitiría que parte de su agua se dirija a las napas subterráneas existentes lo que llevaría a la aparición de nuevas vertientes y vegas a lo largo de su curso. De ese reservorio podría disponerse agua para algún emprendimiento minero, teniéndose en cuenta que en la actualidad ese caudal pasa directamente al mar.







