Milei reafirma su respaldo al presidente de Bolivia, jaqueado por una coalición golpista

El presidente Javier Milei expresó su respaldo hacia su par de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, tras el envío de ayuda humanitaria en medio de la crisis social y económica que atraviesa el país limítrofe.
El mandatario boliviano utilizó su cuenta de la red social X para agradecerle a Milei por el “invaluable apoyo” con los aviones Hércules que viajaron hacia a la ciudad de La Paz “para tareas de asistencia humanitaria”.
“Mi más profundo agradecimiento al presidente Javier Milei por el invaluable apoyo brindado a Bolivia con el envío de los aviones Hércules para tareas de asistencia humanitaria. Este gesto de solidaridad no solo fortalece los lazos históricos de hermandad, entre nuestras naciones, sino que representa un alivio vital para nuestras comunidades en momentos de gran necesidad”, expresó Paz Pereira.
En este sentido, agregó que valora “profundamente la disposición de la República Argentina par colaborar en la protección de la vida y el bienestar de nuestro pueblo”, al tiempo que concluyó: “¡Gracias, Presidente!”.
Por su parte, el presidente libertario respondió el mensaje, al sostener que la Argentina “acompaña al pueblo boliviano y respalda a las autoridades democráticamente electas frente a quienes buscan desestabilizar y obstaculizar el camino de la libertad y el progreso”, por lo que “vamos a seguir acompañando a Bolivia con cooperación, decisión y hechos concretos”.
DESBLOQUEO
Policías y militares en Bolivia iniciaron la madrugada del sábado el desbloqueo de rutas para permitir el ingreso de alimentos y combustibles a La Paz que por dos semanas soporta un cerco protagonizado por varios sindicatos en contra del gobierno para exigir respuestas a la crisis económica.
Cisternas varadas por varios días y camiones con alimentos y carga de exportación comenzaron a avanzar en medio de piedras y escombros que eran despejadas y avanzaban según imágenes difundidas por las redes de televisión. Algunos manifestantes resistían el avance de las fuerzas del orden y lanzaban piedras y explosivos caseros.
Más de 3.500 efectivos comenzaron a avanzar sin armas de fuego y más como una fuerza disuasiva en los principales ingresos a esta ciudad “para posibilitar el suministro de alimentos”. La policía lleva equipos antimotines y tiene el apoyo de las fuerzas armadas que “no usarán armas letales” para evitar posible bajas, declaró a los medios el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes. “Estamos abriendo un corredor humanitario”, señalo el comandante de la Policía, Mirko Sokol.
Dos semanas de cortes liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), los sindicatos campesinos y los mineros dejaron a La Paz con mercados desabastecidos y hospitales sin reservas de oxígeno y precios elevados de los alimentos. Tres personas fallecieron por falta de auxilio médico, según el gobierno.
Sobre el final de la semana, las protestas se tornaron violentas y varios sectores comenzaron a pedir la renuncia del mandatario, que no tiene mayoría en el Legislativo ni un partido fuerte que lo respalde. El gobierno acusa a partidarios del expresidente Evo Morales (2006-2019) de estar detrás de las manifestaciones que “buscan desestabilizar” al gobierno, dijo el vocero José Luis Gálvez.