Milei, Techint y la licitación que expone el nuevo modelo

Hay pocos temas que interpelan tanto a Javier Milei como aquellos donde se cruzan economía y disputa ideológica. En ese terreno, el Presidente no suele retroceder. La reciente derrota del Grupo Techint en una licitación privada de gran magnitud fue leída en Casa Rosada como una señal concreta del cambio de modelo que impulsa el Gobierno y como el detonante de un conflicto abierto con Paolo Rocca, CEO del holding industrial.

La licitación, que definió la provisión de 480 kilómetros de caños para transportar gas desde Vaca Muerta hasta el puerto de San Antonio Oeste, quedó en manos de la empresa india Welspun. Se trató de un resultado inédito: es la primera vez que Techint pierde una compulsa de estas características. Según informa Infobae, en el oficialismo consideran este caso como el “leading case” que puede abrir el juego en futuras licitaciones privadas y públicas.

Desde el entorno presidencial relativizaron los reclamos por defensa de la industria nacional y la posibilidad de una denuncia antidumping que había dejado trascender la empresa. En la Casa Rosada sostienen que el proceso fue privado y que el Gobierno no intervino, más allá de celebrar que se haya impuesto la opción más económica.

La desregulación como señal política y económica

Para Milei y su círculo, el sector siderúrgico es un ejemplo de una industria que fue ampliamente beneficiada por políticas proteccionistas durante décadas. El Presidente suele referirse como “empresaurios” a quienes, según su mirada, buscan mejorar su posición mediante acuerdos con el Estado que terminan encareciendo costos y afectando a los contribuyentes.

Cerca del jefe de Estado admiten que la apertura económica puede afectar empleo industrial en algunos sectores, pero argumentan que el proceso es parte de una transformación necesaria. Definen a la economía como “schumpeteriana” y sostienen que la Argentina debe atravesar una etapa de disrupción, con empresas que no sobrevivirán y otras que podrán expandirse. “Es la transición que nos va a permitir salir de una economía soviética”, explican en el oficialismo.

El Gobierno observa con atención otros proyectos que podrían verse potenciados por este cambio de esquema, como grandes inversiones mineras, energéticas y del sector hidrocarburífero. En contraste, algunas ramas industriales advierten que la apertura de importaciones y la falta de competitividad estructural las deja en desventaja.

Desde la Unión Industrial Argentina mantienen el diálogo con el Ejecutivo. Su presidente, Martín Rapallini, se reunió con el secretario de Industria y Comercio, Pablo Lavigne, para plantear propuestas vinculadas a la reducción de contribuciones patronales y al financiamiento de las PyMEs. En el Gobierno no descartan avances, aunque insisten en que el rumbo general no se modificará.

En la Casa Rosada también molestó que Techint dejara trascender, durante el proceso licitatorio, la posibilidad de frenar actividades en una de sus plantas. Lo interpretaron como una forma de presión. Del otro lado, empresarios advierten que el Gobierno busca marcar agenda para anticiparse a un eventual deterioro del empleo.

Pese al conflicto, el oficialismo asegura que seguirá ofreciendo incentivos como la modernización laboral, una futura reforma impositiva y el impulso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Para Milei, el enfrentamiento con Rocca sintetiza una disputa más amplia: la ruptura con lo que define como la Argentina prebendaria y el cierre de una etapa en la forma de hacer negocios en el país.