Mohammad Tajeran ha recorrido 60 países en bicicleta y se encuentra en San Rafael en su campaña de forestación mundial

Mohammad Tajeran es un hombre iraní de 48 años que ha dedicado casi dos décadas a pedalear por el mundo. Su travesía comenzó en Irán y lo ha llevado a recorrer más de 60 países en Asia, Europa, Oceanía y América, y ahora, desde el corazón de San Rafael, compartió su historia y su misión.
“No hay un objetivo final, el mundo es demasiado grande para tener uno solo. Viajar es la vida misma”, comentó Mohammad a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 con una sonrisa que refleja el espíritu libre de un hombre que ha hecho del camino su hogar.
Originario de Mashhad, Irán, Mohammad es más que un simple viajero. A lo largo de estos años ha desarrollado un proyecto llamado “Necesitamos Árboles”, un esfuerzo global por concientizar a niños de todo el mundo sobre la importancia de cuidar la naturaleza. “Desde el primer día de mi viaje, supe que tenía que hacer algo más que solo recorrer el mundo. Tenía que dejar una huella positiva”. Y así lo ha hecho: ha visitado más de 700 escuelas, compartiendo su mensaje y plantando árboles con los estudiantes. “Siempre les digo a los niños que sientan la tierra con sus manos. El contacto físico con la naturaleza es esencial, no solo para dar energía, sino para recibirla”.
Con casi 4.000 árboles plantados en su trayecto, Mohammad sigue comprometido con su causa. “No enseño, inspiro. Les muestro a los niños que ellos son la clave para cuidar nuestro futuro”. Su dedicación es palpable, y la conexión con los más pequeños, a quienes invita a participar activamente, es uno de los aspectos más conmovedores de su proyecto. “Cada árbol que plantamos juntos es una semilla de esperanza, no solo para el planeta, sino para sus corazones”.
Sin embargo, no todo es sencillo en la vida de este viajero. “No siempre es posible viajar en bicicleta”, admitió. En Argentina, por ejemplo, tuvo que recorrer una parte en auto debido a las limitaciones de tiempo impuestas por su visa. “Pedaleé más de mil kilómetros en Argentina, pero me quedaban solo 40 días de visa y necesitaba llegar a Bariloche y Tierra del Fuego. No podía hacerlo todo en bicicleta, así que hice dedo, y fue así como conocí a Alfredo”. Alfredo Serra es un sanrafaelino que le dio un aventón y hospedaje en una cabaña en Valle Grande, y desde entonces han formado una amistad que muestra como los lazos humanos pueden surgir en los momentos más inesperados. “Éramos desconocidos, pero ahora somos amigos”, recordó Mohammad con gratitud.

La conexión de Mohammad con la naturaleza y las personas es lo que lo impulsa. “Cuando llegué a San Rafael, lo primero que me impactó fueron los árboles. Siempre me llaman la atención los árboles de cada lugar al que voy, son el alma del lugar”. Su sensibilidad hacia el medio ambiente está en cada uno de sus actos y en cada palabra que pronuncia. “La naturaleza nos da todo, solo debemos aprender a escucharla y cuidarla”.
A pesar de los retos logísticos y físicos, Mohammad Tajeran planea continuar su viaje por América del Sur y luego seguir hacia Alaska. “Me quedan otros cinco años en este continente, y luego quiero cruzar a África”, explicó. Su plan es ambicioso, pero él lo asume con la misma calma y determinación con la que pedalea por el mundo. “No sé si podré seguir en bicicleta en África, tal vez lo haga en auto, pero lo decidiré cuando llegue allí. Lo importante es seguir avanzando, seguir plantando árboles y sembrando conciencia”.
Entre los desafíos del viaje y las experiencias acumuladas, Mohammad no se olvida de su país natal. “Irán es muy parecido a Argentina en muchos aspectos”, señaló, rompiendo con estereotipos y destacando las similitudes culturales. “La gente es cálida, amistosa, y los lazos de amistad son muy fuertes, como en Latinoamérica”. Sin embargo, su viaje lo ha alejado de la compleja situación política que enfrenta su país. Cuando se le pregunta sobre el reciente bombardeo de Irán sobre Israel, su respuesta es clara: “Para la gente común, como yo, esto no tiene que ver con nuestra vida diaria. Los gobiernos son los que pelean, pero nosotros solo queremos vivir en paz. No prestamos mucha atención a lo que hacen los gobiernos. La vida es lo más importante”.
Mohammad mantiene la esperanza de que la situación en Medio Oriente no escale más. “Espero que no haya represalias. La gente ya ha sufrido demasiado, y este tipo de conflictos solo perjudican a quienes no tienen nada que ver”. Su visión del mundo está marcada por una fuerte desconexión de la política y una conexión profunda con la humanidad y la naturaleza. “La vida es lo que importa, y eso es lo que debemos proteger”.
El paso de Mohammad por San Rafael puede ser breve, pero su mensaje y su ejemplo quedan grabados en quienes lo escuchan. Un hombre que, desde su bicicleta, ha decidido cambiar el mundo plantando un árbol y llevando un mensaje de paz y amor.