Mortandad de cóndores: un daño difícil de reparar

En un reclamo inédito para Mendoza y el país, la Fiscalía de Estado y el Gobierno de Mendoza presentaron esta semana una demanda ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación contra quienes consideran responsables de la muerte de 34 cóndores andinos en Los Molles, Malargüe, en enero de 2018.
Según determinaron las investigaciones del hecho, que generó una profunda preocupación entre las autoridades ambientales y judiciales de nuestra provincia, los animales perecieron tras ser envenenados con un tóxico llamado carbofurán. También se determinó que esa práctica era (¿y es?) habitual entre los puesteros de la zona para proteger su ganado de los predadores a través de la colocación de cebos envenenados.
Es por ello que, más allá de las sanciones que podrían corresponderle a los puesteros que efectivamente colocaron los cebos envenenados (Nibaldo Baigorria, Ramón Rojas Navarro, Víctor Armando Baigorria) en la Justicia provincial, la Fiscalía de Estado y el Gobierno de Mendoza estimaron que Valle de Las Leñas S.A., Valles Mendocinos S.A., Altos Cerros S.A., Nieves de Mendoza S.A. y el profesional Eduardo Daniel Valentini tienen responsabilidad objetiva en lo ocurrido por su carácter de dueños y representantes, respectivamente, de los campos donde se produjeron los envenenamientos.
La acción apunta a lograr una “recomposición ambiental”, solicitando que los demandados sean condenados al pago de un Fondo de Recomposición Ambiental del Cóndor Andino –una especie declarada Monumento Natural Provincial y en peligro de extinción- en la zona donde se produjo afectación.
Como siempre ocurre en este tipo de demandas, el reclamo intentará volver las cosas al estado anterior al daño, aunque por la naturaleza y características de la especie animal en cuestión, el objetivo no será fácil de lograr.
Una vez más, la mano del hombre afecta profundamente el ambiente sin tener en cuenta que, como dice una vieja canción, no se debería jugar con cosas que no tienen repuesto.