Edgardo Fretes, referente de la Cámara de Abastecedores de Carne de Mendoza, describió el panorama actual del sector como oscilante, marcado por la transición de un modelo proteccionista a un libre mercado que busca precios internacionales. Según su opinión, este reacomodamiento generó un incremento vertiginoso en el precio de la carne y una caída histórica en la demanda interna.
PRECIOS IMPULSADOS POR EL MERCADO INTERNACIONAL
En diálogo con FM Vos 94.5, Fretes explicó que el aumento en los precios se debe a que el valor de la hacienda argentina se está alineando con las cotizaciones internacionales, impulsado por la alta demanda de países como Estados Unidos. «Estamos viendo un incremento muy fuerte de la carne, el cual está relacionado con los precios internacionales y con la necesidad de otros países de adquirir nuestra mercadería», expuso de al principio de la nota.
Dentro de ese marco, el directivo detalló la evolución de los costos. «En los últimos tres meses, el kilo vivo de hacienda tuvo un 20% de aumento, que se reflejó inmediatamente en la góndola. Además, en las últimas dos semanas se registró un aumento adicional del 5%», especificó.
CRISIS DE STOCK Y CAMBIO EN LA MATRIZ PRODUCTIVA
La escasez de hacienda para el mercado interno se debe a un cambio de estrategia de los productores, impulsado por la expectativa de mejores precios en el ganado gordo y el alto costo de reponer terneros. «El productor dijo: ‘Me sale más barato seguir dándoles de comer y llevarlo a 480 kilos que reponer el ternero’. Es decir que ganan más plata por kilo con los precios que se van afianzando en el gordo», comentó Fretes.

Esta ecuación generó una falta de stock, exponiendo un problema estructural de la ganadería argentina, históricamente castigada por políticas ideológicas. «En el 78 éramos 25 millones de argentinos y teníamos 50 millones de cabezas. Hoy somos 50 millones de argentinos y tenemos la misma cantidad de cabezas. En el presente podríamos estar exportando muchísimo más al mundo y, además, podríamos tener la carne mucho más barata en el mercado interno», aseguró el entrevistado.
IMPACTO DE LAS IMPORTACIONES Y CAÍDA DE LA DEMANDA
Fretes confirmó que la apertura de importaciones ya está teniendo efecto, principalmente con la llegada de cortes económicos de Brasil y Paraguay. Sin embargo, también están ingresando cortes premium, como el lomo veteado de Brasil, que se agotó en pocos días. La fuerte suba de precios provocó una drástica reacción en el consumo, que Fretes considera necesaria para estabilizar el mercado. «Es bueno que la gente se haya retirado de las carnicerías; hay una baja en la venta notable, sobre todo en las últimas semanas. Al aflojar un poco la demanda, vamos a poder, tal vez, frenar este incremento que ha sido muy vertiginoso», opinó al respecto.

Dentro de ese contexto, el referente evaluó una baja histórica en el consumo de carne vacuna. «Estimo que en la última semana hemos tenido una venta de casi un 50% menos de lo que veníamos obteniendo», calculó.
Por ello, los consumidores se están volcando a otras proteínas, siendo el cerdo la opción más económica y versátil. «Indudablemente la gente no deja de comer proteínas, se vuelca a consumir más carne de pollo y cerdo. Una bondiola de cerdo se puede conseguir en $6.900 el kilo. Estamos hablando de la mitad de lo que puede valer una cuadrada o una bola de lomo», expresó al cierre del reportaje.







