El Prelado Carlos María Domínguez fue entrevistado por Fm Vos (94.5) y Diario San Rafael con motivo de su asunción como Obispo de la Diócesis de San Rafael, que abarca a los tres departamentos sureños. “Hace un poquito más de un año que estoy en San Rafael, precisamente desde el 8 de febrero de 2022. El día 5 de ese mes al Papa había aceptado la renuncia de Monseñor Taussig. Yo estaba en San Juan y ahí comenzó una etapa de conocimiento de la Diócesis, porque uno enterándose por los medios y viviendo afuera, percibía una realidad dura y violenta, este último término entendido por el sacudón violento que se había vivido con el cierre del Seminario. Comenzamos a caminar, fue un año de mucho trabajo, de escuchar a los sacerdotes, y tratar de brindar consejos con palabras, con gestos, para tratar de ir serenando y tranquilizando el ánimo de la Diócesis. Pasado un año creí que las cosas estaban ordenadas y tranquilizadas, y se lo comenté al Santo Padre como para que él dispusiera proveer un Obispo. Podría haber sido yo, o cualquier otro, pero el Papa decidió que siguiera”.
Respecto a los principales problemas con que se encontró, Monseñor Domínguez comentó que “Creo que hubo un punto de inflexión fuerte, y fue el cierre del Seminario. Eso golpeó mucho el ánimo del clero, de los laicos, y a partir de eso vino un proceso de desgaste, a veces de división. El reclamo no era tanto la apertura del Seminario, que en esas circunstancias no era posible; el trabajo en donde más tuve que poner empeño fue en crear unidad y comunión, en tratar de poder ayudar a sanar heridas y comenzar a caminar porque cuando uno se obnubila o se estanca ante ciertas circunstancias, se paraliza. Yo creí que teníamos que seguir caminando con circunstancias nuevas de las que teníamos que aprender”.
Respecto a los principales desafíos de la Diócesis, Monseñor Domínguez considera que hay “que seguir sanando lo que todavía queda herido, no podemos dar vuelta la página diciendo que esto es borrón y cuenta nueva porque tenemos que saber leer lo que Dios nos ha querido enseñar con todos los acontecimientos que hemos vivido. Yo no he sido protagonista de ellos, pero estos acontecimientos me han tocado de cerca porque me han hecho cambiar de situación, de lugar, de Diócesis, por tanto, también me han tocado personalmente. Hay que vivir para sacar lo positivo de lo que Dios nos permitió vivir, aunque haya sido doloroso. No podemos paralizarnos ante los problemas; yo creo que en San Rafael hay mucha vida, mucho trabajo, mucha misión de parte de la Iglesia y por allí tenemos que seguir caminando. No tenemos que perder las energías para seguir anunciando el Evangelio, que es la misión principal que tenemos como Iglesia. Yo no tengo un plan de gobierno o un proyecto pastoral, porque creo que esto lo vamos a tener que ir discerniendo entre todos, es decir entre sacerdotes, laicos, agentes pastorales, para descubrir qué es lo que Dios nos va pidiendo”.
El lunes, en instalaciones de la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza se realizó una muestra de arte que la Iglesia Católica consideró blasfema, con una imagen, entre otras de Cristo crucificado representado como una mujer con cabeza de burro. La muestra titulada «8M Manifiestos Visuales» fue elaborada por docentes, estudiantes y egresados de la Facultad de Artes y Diseño de la universidad estatal. Al respecto Monseñor Carlos María Domínguez manifestó “que el lunes me la pasé viajando todo el día entre Malargüe, San Rafael, y Alvear. Me he informado por medios periodísticos y no tengo un conocimiento profundo de lo que fue y sucedió, pero sí quiero expresar mi opinión en base a los comentarios que escuché, y me uno a la declaración de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Mendoza, donde expresan que se ha herido la sensibilidad de muchos cristianos católicos al manosear groseramente imágenes religiosas que producen una falta de respeto muy grande. Yo creo que tenemos que aprender a tratar de convivir de una manera pacífica sin agresiones de ningún tipo, y mucho menos si se trata de agresiones religiosas. Fíjense en la desproporción que hay muchas veces cuando tenemos un cuidado muy fuerte para tratar de evitar todo antisemitismo, o en evitar alguna manifestación a la fe de los musulmanes, recordemos el episodio de Paris al caricaturizar a Mahoma, donde en respuesta hubo un atentado con muertos. En esas cosas nos cuidamos mucho. Ahora cuando se trata de la fe católica o cristiana nos creemos con la libertad de poder hacer y decir lo que queramos. Y no es así. Si proclamamos y pregonamos la igualdad, la defensa de la convivencia y de la dignidad de la persona no podemos herir la sensibilidad religiosa de las personas porque eso no es un añadido más al ser persona, sino que es un elemento constitutivo del ser persona. Puede haber gente que tenga fe, o no la tenga, pero nadie puede negar esa parte espiritual que tiene el hombre. Y ante estas manifestaciones yo creo que hay ser muy claro. Sé que hubo un hecho violento en la muestra, eso no está bien, pero lo otro es mucho peor” cerró la entrevista el próximo Obispo del sur provincial.








