Analía Vivante es una mujer que con el nombre de “Pichín” posee un piche (armadillo) de siete meses viviendo con ella. Lo adoptó para salvarle la vida, pero ahora le es prácticamente imposible dejarlo nuevamente en el campo, ya que se ha domesticado y no sabrá sobrevivir. Sobre lo que es convivir con un animal como este, dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael.
Hace un tiempo, esta mujer viajó a El Nihuil y se encontraba comiendo un asado, cuando apareció un perro que llevaba el piche en la boca. Cuando el perro lo soltó (porque jugaba con el otro animal), estaba lastimado, tenía todo el caparazón mordido sobre todo en la parte de atrás. Al verlo así tirado y agonizando, Vivante tomó la decisión de traerlo a San Rafael para tratar de salvarlo, con el riesgo que eso implica, pues no sólo es ilegal lastimar o matar a los piches, sino también su tenencia. “No se pueden tener como mascotas, pero la situación se dio así. Yo corrí el riesgo de que me parara Bosques por traérmelo, y lo llevé al veterinario junto con mi papá que es médico, vimos la situación y el estado del animalito y dijimos ‘vamos a tratar de salvarlo’”, dijo. Si bien se trata de un mamífero, no es un animal doméstico por lo que es poco lo que se sabe sobre su manera de vida. Incluso para el veterinario fue complejo, pues había que evaluar el tipo de antibiótico y las dosis a colocarle. Se hicieron las averiguaciones para que esté mejor, además de bañarlo con desinfectantes.
“Todo ese proceso tuvo casi un mes, y en ese mes no sólo convivió con los integrantes de mi familia sino con mis animales, que son perros y gatos también. Además, como era tan bebé, le tenía que dar de comer en la boca. Entonces es como que creó un vínculo muy fuerte, sobre todo conmigo”, recordó. Lógicamente, tuvo que aprender muchas cosas sobre esta especie, a fin de poder darle una buena calidad de vida, dándole por ejemplo, los alimentos correctos: huevo, pollo e incluso alimento balanceado de gatos, ya que se trata de un animal carroñero.
Dialogó con autoridades de la Dirección de Bosques, que le explicaron que al ser pequeños, los piches se acostumbran a estar con su madre, que es la que los enseña a cazar, a encuevarse, por lo que al no haberla tenido, es como que Vivante ha sido su “reemplazo”. “Por eso después de este mes de convivencia conmigo, se dificulta liberarlo”, aseguró. Si bien no está en su deseo ir contra la ley y tener este piche como mascota, Pichín ha sido tan domesticado, que incluso desde Bosques le han adelantado que al soltarlo, morirá rápidamente por no saber cómo hallar los alimentos. Teniendo en cuenta esto, se le entregó un permiso especial para que el piche viva con ella, su familia y sus demás mascotas.







