Adolescente murió tras ser atropellado por un conductor alcoholizado

Santiago tenía 17 años

Santiago Zaragoza (17) murió ayer como consecuencia de las gravísimas lesiones que sufrió después de ser atropellado por un automóvil en calle Tirasso.
Santiago y un amigo caminaban por la banquina de la arteria, en inmediaciones del camping de la Unión Empleados de Comercio, cuando desde atrás un vehículo impactó al primero. Tras embestirlo, el conductor escapó, por lo que en principio no fue posible determinar qué rodado era, lo que se conoció dos horas más tarde.
A raíz del incidente, una ambulancia del Servicio de Emergencia Coordinado trasladó de urgencia a Zaragoza al hospital Schestakow, adonde ingresó con un traumatismo encéfalocraneano grave, siendo derivado a la unidad de cuidados intensivos.
La gravísima lesión en la cabeza que sufrió Santiago Zaragoza derivó en el cese de la actividad cerebral, de acuerdo con lo que decretaron los médicos del Schestakow cerca de las 13.30 del domingo. Más tarde, pasadas las 6 de la tarde, se confirmó el fallecimiento.

Se entregó el conductor
Mientras avanzaban las actuaciones policiales y comenzaba el operativo de búsqueda del conductor evadido, cerca de las 8 de la mañana, en la Comisaría 32ª de calle Buenos Aires se presentó Luciano Palmucci (27), con un Ford Focus dañado en el costado derecho delantero y con una trizadura y hundimiento en el parabrisas a la misma altura. Dijo, en ese mismo momento, que era quien había atropellado a una persona horas antes y que venía a entregarse.
La primera medida policial en respuesta al pedido de la fiscal Florencia De Diego fue realizar un test de alcoholemia a Palmucci. “Dio positivo”, aseveró escuetamente un funcionario policial consultado por este diario. Un agravante más, teniendo en cuenta que la fuga del lugar del hecho fue el primero, respecto a la conducta antirreglamentaria que tuvo el conductor.

Conmoción
La noticia se conoció en medio de la fuerte conmoción que provocó tan triste noticia, sobre todo en familiares y amigos del chico, que cursaba su educación secundaria en la escuela Pascual Iaccarini.
Además, el hecho generó indignación en el común de la sociedad, por la actitud del conductor y el hecho de haber estado alcoholizado. Un suceso de características idénticas a otros que terminaron en muerte o generaron consecuencias irreversibles, si tenemos en cuenta los casos de Marcela Quiroga y Candela Giménez.