Una retroexcavadora usada, llegada desde China y destinada a una pequeña empresa familiar de San Rafael, terminó convertida en ejemplo nacional de la política de apertura.
En las últimas horas, el Ministerio de Desregulación difundió un posteo en redes donde destacó la operación como una muestra de cómo la flexibilización de importaciones puede “dar un salto de calidad” a pymes del interior.

El caso aparece en el marco de la reforma aplicada este año a la importación de bienes usados. En abril de 2025, el Gobierno nacional implementó el Decreto 273/2025, que eliminó el histórico Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU) para numerosos equipos y maquinaria (capítulos 84 a 90 del Mercosur), reemplazándolo por un esquema de declaración jurada y ajustes en el régimen.
La medida fue presentada oficialmente como parte de un proceso para agilizar trámites, reducir costos administrativos y facilitar el acceso a tecnología, especialmente para el sector productivo.
EL POSTEO: “SACAR PIEDRAS DEL CAMINO”
En el mensaje difundido por el organismo en su cuenta oficial de Twitter, se relata que con esta retroexcavadora usada —mencionada como una Caterpillar 320— la firma sanrafaelina aumentaría volumen de trabajo y ganaría eficiencia, y se insiste en que antes “las trabas” y el valor de equipos nuevos hacían “imposible” acceder a ese tipo de maquinaria.

El contenido incluye además un audio donde una voz, que sería del titular de la empresa, afirma que la máquina “funciona muy bien” y que con las nuevas normas “hubiera sido prácticamente imposible” alcanzar esa calidad en el “mercado tradicional”.
UNA MEDIDA QUE ABRE OPORTUNIDADES… Y TAMBIÉN POLÉMICAS
La reforma, sin embargo, no está exenta de discusión. Mientras desde el Gobierno sostienen que el cambio apunta a mejorar competitividad y facilitar inversiones productivas, distintos sectores advierten por el posible impacto sobre fabricación local y empleo, un debate que se reaviva cada vez que aparece un caso concreto viralizado como ejemplo.








