«Nadie me pone un velo en la cabeza sino yo», la lucha de la primer congresista musulmana de EE.UU.

Ilham Omar, la mujer de origen somalí que hizo historia en las elecciones legislativas de medio mandato por ser, junto a Rashida Tlaib, las primeras musulmanas en ser elegidas para el Congreso de Estados Unidosquiere poder llevar el velo puesto cuando llegue a Washington. Pero se enfrenta a una norma de 181 años que prohibe entrar con la cabeza tapada al recinto de la Cámara de Representantes.

Omar piensa impugnar la norma y su partido la respalda. Según los miembros de su bancada, la norma se hizo para los hombres y los sombreros, no pensando en las mujeres y los pañuelos, que en el caso de la nueva congresista los lleva además por motivos religiosos.

Los demócratas tendrán el control de la Cámara de Representantes a partir de enero. En las elecciones de medio mandato le quitaron el poder, después de ocho años, a los republicanos, recuperando 37 escaños.

Las pasadas elecciones también fueron históricas por el récord de mujeres que salieron elegidas: más de 100 en la Cámara de Representantes y 22 en el Senado. Muchos adjudican esta revolución a la antipatía que han despertado los comentarios a veces misóginos de Donald Trump y todo el interés del movimiento #Metoo.

La nueva representante publicó en su cuenta de Instagram una foto de un artículo en una reconocida revista que habla del tema, con los siguientes subtítulos: «Nadie me pone un velo en la cabeza sino yo. Es mi decisión – una protegida por la primera enmienda. Y este no es el último veto que voy a luchar por levantar».