Nahuel Gallo cenó con su familia tras 448 días

El gendarme se recupera en el Edificio Centinela y compartió su primera cena con su esposa e hijo tras más de un año detenido en Venezuela.
El gendarme argentino Nahuel Gallo continúa su recuperación en el Edificio Centinela de la Gendarmería Nacional Argentina. Allí permanece bajo controles médicos y psicológicos luego de pasar 448 días detenido en Venezuela. En medio de ese proceso, vivió un momento íntimo y esperado: la primera cena con su esposa y su hijo.
Su pareja, María Alexandra Gómez, compartió la imagen del reencuentro familiar. “Nahuel pidió algo que extrañaba con todo su corazón: carne asada argentina. Estuvimos los tres juntos después de tanto tiempo separados”, escribió en redes sociales.
La esposa del gendarme remarcó que el proceso es gradual. Explicó que durante 14 meses le negaron atención médica de manera deliberada. “No fueron dos ni tres días, fueron 448 días”, señaló. También anticipó que cuando él esté listo para hablar públicamente, denunciarán crímenes de lesa humanidad y exigirán justicia.
Estudios médicos y futuro por definir
Según trascendió, Gallo atraviesa un seguimiento riguroso. Equipos médicos y psicológicos monitorean su evolución física y emocional. Permanece en un entorno controlado, sin contacto con la prensa y con acceso restringido por recomendación profesional.
Durante su estadía recibió visitas de autoridades de la fuerza y participó de un almuerzo institucional. Además, se le realizaron análisis clínicos, estudios oftalmológicos, radiografías y una tomografía en el Hospital Militar. Fuentes cercanas indicaron que perdió peso, aunque evoluciona favorablemente y se encuentra en proceso de readaptación.
Las autoridades analizan su futuro destino. Actualmente está asignado a Mendoza, pero no descartan un traslado definitivo a Buenos Aires. También evalúan otorgarle una condecoración, ya que oficialmente es considerado víctima de una detención ilegítima.
Desde el entorno familiar reiteraron que la prioridad es su salud integral. “Los tiempos los maneja él”, afirmaron. Después de más de un año de encierro, la reconstrucción avanza paso a paso, con una cena sencilla como símbolo de regreso y esperanza.